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 Fall-Winter abril 2014
  Contemporary art & theory journal

La cultura de lo deshechable.
Beth Tundi


Imagino que debido a nuestro ego como especie es que en algún momento decidimos engañarnos ideando la idea de lo deshechable. Una diferencia notable entre el humano y el resto de las especies es que nosotros somos la única especie en el planeta que produce basura.
 
Durante los años 50 se popularizó la idea de lo deshechable con el fin de hacer la vida más sencilla. Existiendo cosas tan baratas, la necesidad de cuidado, darle limpieza y mantenimiento desaparecen porque simplemente se tiran a la basura. Quizás un mejor término que deshechable sea desplazable, ya que en realidad eso es lo que ocurre. La basura solo se va alejando de su emisor. Pero una vez que sabemos que hay islas de basura flotando en nuestros mares, nos damos cuenta de que no existen los basureros lejanos.
 
Sumado con la comodidad que brinda lo deshechable, existe la obsolencia programada. Esta obsolencia consiste en como los fabricantes de todo tipo, para poder tener mayores ganancias de manera constante, han decidido que las cosas bien hechas y que duran mucho no deben ser fabricadas. Desde los años 20, hemos sido bombardeados con publicidad que nos incita a querer cambiar las cosas o adquirir un nuevo modelo. Hace 60 años comenzaron los cubiertos, vasos y platos deshechables. Al día de hoy, el 90% de los objetos que tenemos han sido diseñados para ser reemplazados en un futuro a corto plazo.
 
Existe también el sector de los objetos que se vuelve deshechable casi de manera instantánea, como lo son los empaques y las botellas. Es por eso que creo que la prohibición del agua embotellada en San Francisco ha sido un gran paso. Las grandes ventas de agua embotellada generadas a partir del marketing de la pureza del agua, es la misma que ha contaminado nuestros mares.
 
El PET es en efecto el plástico con el potencial más alto de reciclaje, pero hasta hace al menos un par de años, cada vez que se reciclaba el PET se necesitaba incorporar en él plástico nuevo, hasta que después de haberse reciclado varias veces ya no podía reciclarse.
 
Se que habrá quienes piensen que el PET se puede transformar en ropa, y en efecto puede hacerse. Pero el problema es el mismo, se hace sudadera, tiene una vida útil de quizás 10 años, y le tomará miles biodegradarse. Si todo el PET y el plástico se pueden reciclar ¿por qué existe el Remolino de Basura del Pacífico?  Es cierto que se cree que para finales de los 80 el remolino ya se había formado, pero en 2010 se encontró la mancha de basura del Atlántico Norte. Para ambos casos 80% de la basura proviene de zonas terrestres y el 20% de barcos en el océano.
 
Justamente la mancha del Atlántico Norte se compone principalmente de botellas de plástico, tapas, y cepillos de dientes. Estos vortex de basura se crean a partir de los giros oceánicos. Las corrientes en ellos generan un remolino en el que la basura queda atrapada y se va acumulando. Se cree que hay cinco giros oceánicos principales, entre los que están el de el Atlántico Norte y el Pacífico, todos propensos a formar las “islas” de basura.
 
Si así están nuestros mares no hace falta imaginar como están los ríos, y más los de un nación, y una ciudad tan sucias como lo son la República Mexicana y el DF. A finales del año pasado salió un documental que cambió mi realidad del día a día y es H2Omx. Vivimos en una ciudad que contamina tanto el agua que fluye de manera natural a su centro que tiene que quitarle el agua a toda su periferia. El documental afirma que el 80% del agua en México está contaminada y nuestra periferia se queda inundada en aguas negras constantemente. Unas de las escenas más fuertes del documental son los riegos de cosechas con aguas negras, y como esas cosechas llegan a la central de abastos y supermercados para distribuirse por toda la Ciudad de México.
 
Yo me esfuerzo día a día para intentar reducir mi consumo de plástico y mi gasto de agua al mínimo. Espero que cada vez seamos más. ¿Cómo podemos pedir un cambio si nosotros somos incapaces de cambiar y solidarizarnos con quienes viven en otros estados? y ¿por cuánto tiempo más la gente del DF va a seguir viviendo a costa de quitarle sus bienes a su periferia, para mantener la comodidad que tienen en una ciudad que aparenta ser cosmopolita?