Dándole seguimiento a la temática del número anterior, me parece
importante prestarle atención a este fenómeno que crece día con día.
Principalmente porque la incorporación de la música como medio en el
arte contemporáneo está ligada no sólo al performance musical sino
también al establecimiento de disqueras independientes, fabricación de
cds y viniles, así como la cultura de discos y portadas.
Estamos viviendo un fenómeno muy curioso, en el que al igual que
durante el Academisismo europeo, en especial el francés, hay una
necesidad de legitimizar el virtuosismo ya sea conceptual o plástico,
como consecuencia del terror que se deriva de darse cuenta de la
inutilidad del arte contemporáneo. En palabras de Aldo Chaparro,
“Las disciplinas que rodean al arte son como las hermanas menores y
feas de éste porque carecen de su aura, pero estas tienen una mejor
relación con las masas porque sus intenciones son mucho más honestas.”
Sin duda podemos utilizar a Cage y a su tocayo John Sanborn como una de
las primeras colisiones, al igual que Laurie Anderson. Pero creo que
vale la pena ubicarnos mejor a mediados de la primera década de los
2000s, en específico en The Sound of Ebay de UBERMORGEN.COM, o su
versión saboteada y censurada en el DF, The Sound of MercadoLibre. En
ambas primero estaba el silencio, después la información, y a partir de
ella, las canciones capitalistas peer-to-peer-hyper-catastróficas. Y
ahí hay una diferencia; no hablamos del flujo de objetos sino del flujo
de información.
La música viaja más allá de los objetos. Incluso desde hace ya varios
años, los discos han pasado a ser vehículos secundarios para la música,
al igual que las tarjetas de memoria o USBs. Las canciones de The Sound
of Ebay se generan a partir de la información sobre las tarjetas de
crédito, detalles bancarios, passwords, y non-sensitive data como los
objetos vendidos y comprados, comentarios, ratings, y de más, en un sc3
supercollider soundgeneration-engine.
De cualquier manera, es significativo que la tapa de un disco sea vista
como una forma particular del envase. La crítica al envase, o al objeto
o fetiche, habla como si el envase fuera fundamentalmente una mentira.
Se envasa aquello que necesita ser envasado. Pero las cosas honestas
podrían sin problema estar desnudas.
Me parece que la razón por la que el mundo del arte está volteando a
ver a movimientos como el punk, son los verdaderos anarquistas.
Aquellas personas que leían a Agustín Souchy sobre la Guerra Civil
Española, y/o Dios y el Estado de Bakunin. Esos anarquistas deseaban un
mundo distinto, cuyos rasgos fundamentales concidian con las ideas
antiautoritarias del movimiento estudiantil , pero no a través de
la referencia al comunismo. En nombre de la gran A, se podía ser bueno
y malo a la vez, amenazante y legítimo. ¿Y no es esto lo que los
artistas que quieren un cambio buscan lograr?
La realidad es que este anarco-utopismo estaba en el aire desde la llegada de los hippies.
Al día de hoy ¿Cuánta gente no anda por ahí diciendo que quiere un nuevo Woodstock 69?
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