Hace
diez años que comenzó Zona Maco era imposible hablar de un circuito
activo en el mercado del arte. En el 2004 la sede era un sótano, pero
hoy el crecimiento es tal que año con año llenan el Centro Banamex. Ese
crecimiento ha implicado también que la cantidad de eventos colaterales
aumenten, ya que la feria ha dejado de ser un evento íntimo para
establecerse como uno público. La realidad es que por más que Zona Maco
quisiera cubrir los huecos que existen, un proyecto jamás podrá cubrir
todos los baches que vemos en el mundo del arte. Pero al hacer
co-working siempre podemos cubrir unos cuantos huecos más y quitar
algunas piedras del camino.
Deceptor organizada por Kessler & Kessler fue una de las muestras que tuvieron lugar durante la semana
del arte en el DF, y forma parte de las exposiciones que ha venido
organizando Aldo Chaparro en su estudio desde 2012. Vinculadas de
alguna manera con su producción, destacan Function follows form, basada
en la estética y los cánones del Grupo Memphis y Ettore Sottsas,
grandes influencias en la obra de Chaparro; La idea de una exposición
no es una exposición de Aldo Chaparro, Stefan Bruggemann y Mario Garcia
Torres; y The drawing. The painting. The sculpture, que juntó su
obra con la de Alois Kronschlaeger y que al igual que Deceptor,
fue curada por Mathias Kessler.
Es poco probable que los artistas que integraron Deceptor hubieran
llegado al DF (y quizás también a México) a través de Zona Maco u otra
plataforma. Esto es algo muy bueno ya que es inutil organizar eventos
que tengan los mismos contenidos que exhibe la feria. Más que una
alternativa a lo que se ve en Zona Maco, las obras de Mark Dion, Daniel
Allegrucci, Bradford Kessler, Gabriele Stellbaum, Dieter Buchhart, Jon
Naiman, Dana Sherwood, Adam Helms, Andrea Galvani, R,Lyon, Jamian
Juliano Villani y Nick Payne funcionaron como un complemento que
permitió un desarrollo de mucho más alcance durante la semana del arte
en el DF.
La exposición, curada por Mathias Kessler, está integrada por 31 obras
trabajadas en medios como pintura, dibujo, video, collage, y escultura
interdisciplinaria. En lo personal, creo que vale la pena prestarle
atención especial a la obra de Adam Helms, R. Lyon y Mark Dion.
La obra de Adam Helms, se enfocó en un principio en la iconografía de
grupos sociales y políticos marginados, usando JPEGs pixeleados de
rebeldes en Chechenia; retratos en ferrotipos de la Union Army y los
Confederate States; fotografías de bandas de black metal; y también de
la milicia underground del internet. Al Igual que Chaparro, Helms lleva
bastante tiempo desarrollando parte de su obra en el campo de la
música, en especial al black metal. Tras haber producido en 2011
dibujos de artistas de dicho género retratados con hoods y de cuerpo
completo, realizó MIRROR ME con Brandon Stosuy (editor de
pitchfork) y Kai Althoff. La instalación se montó en el Dispatch Bureau
en Chinatown NYC y utilizó como eje el trabajo de la banda Burzum. En
tiempos recientes Helms ha dejado de lado su trabajo en el campo de la
figuración, experimentando al montar diversos tipos de papeles y
`paneles de fieltro. Aunque su fuente de información sigue siendo el
internet, las obras han tomado la forma de heraldos personales
inventados por él, al mismo tiempo que continúa explorando el cómo las
representaciones persistentes y desconcertantemente homogéneas de la
violencia y el trauma, son procesados como artefactos visuales.
Por su parte, R Lyon, autor de The End(s) of the Library, en
colaboración con Fia Backström y Julieta Aranda, es un compositor y
artista de instalación que enfoca su producción a sistemas de vida,
composiciones fractales e inteligencias inconscientes. Con ellas busca
crear un sentido de maravilla y excitación para las personas de
nuestros tiempos. R. Lyon tampoco divide ni distingue entre sus
prácticas con música, sonido. investigaciones con esculturas cinéticas,
instalaciones ni obras de performance. En Deceptor, podemos ver sus
collages que muestran revistas especializadas en lifestyle y glamour,
cuyos personajes centrales han sido remplazados por gatos. Aunque el
medio en que desarrolla su obra varía mucho, lo que permanece es una
presunción que funge como base: su trabajo no es un producto sino una
herramienta que otorga los medios para que experiencias inconscientes y
no literales, puedan organizarse y activar en nosotros un sentido que
nos permita maravillarnos.
Por otro lado, el trabajo de Mark Dion examina las formas en las que
las ideologías dominantes y las instituciones públicas modelan nuestro
entendimiento de la historia, el conocimiento y el mundo natural. El
jabalí exhibido en Deceptor, representa una imagen en contra de la
cultura dominante. No hay una percepción clara a pesar de ser una
imagen un tanto sintética, y al mismo tiempo deja de lado las
convenciones implícitas en la pintura, exaltando órdenes atípicos de la
pintura y el espécimen.
Cuando la exposición se realiza fuera de una galería o un museo, y en
específico en exposiciones como Deceptor, la experiencia es totalmente
distinta. A diferencia de dichos espacios, el estudio no funciona bajo
la figura de un intermediario sino como un catalizador. Visitar el
estudio de un artista es llegar a su nucleo. Es un lugar en el que el
arte no se muestra sino que ocurre a su interior.
Para visitar Deceptor pueden hacer una cita en el estudio de Aldo
Chaparro hasta el 20 de Marzo , escribiendo a abril@aldochaparro.com
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