Summer-Fall julio 2014
Contemporary art & theory journal
O lo uno o lo otro.
Daniel González Lozano & Alonso Cedillo.
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Polina
Stroganova llegó a la Ciudad de México hace unos meses y gradualmente
se ha comenzado a mezclar con la comunidad artística de la ciudad.
Paralelamente a su trabajo como directora de Proyectos Monclova, Polina
ha sido anfitriona de un par de exposiciones en su apartamento en el
edificio de Basurto, obra maestra del arte deco cerca del Parque México
en el DF.
Julius Heinemann es un artista alemán que vive en Londres. Su trabajo
se desarrolla en torno a la idea del espacio, por lo que la
intervención "O lo uno o lo otro" de Heinemann a la casa de Polina era
sin duda una pieza que no podía ser consumida rápidamente. Casi en su
totalidad codependiente de la luz solar, la instalación hecha con una
cortina de plástico, pintura en aerosol y grafito exige de sus
espectadores una gran cantidad de tiempo con el fin de lograr una
inmersión total en el trabajo. Una vez lograda la inmersión, la
instalación daba la sensación de estar suspendidos en el tiempo, de la
misma manera en que el teatro Noh del periodo Muromachi lo hace.O lo
uno del o lo Otro fue el resultado de la estancia de Heinemann en el
DF, y requirió varios cientos de dibujos realizados durante 10 días
para su correcta instalación. El apartamento en sí se transforma en un
camaleón, estableciendo vínculos entre los elementos, texturas y
manchas fuera del apartamento, y aquellos que fueron marcados antes de
la exposición sobre sus paredes y pisos.
Más que una exposición, O lo uno o lo otro fue una intervención in
situ, realizada en diez días, en lo que solía ser la sala de Polina. Se
podría decir que se convirtió en una pintura de cuatro dimensiones,
donde la realidad era el lienzo y el tiempo la cuarta dimensión.
Permítanme explicar: la sala de Polina está dividida en dos por un muro
de altura media, con dos ventanas opuestas de cada lado de la
habitación. Estas ventanas son iguales, pero una es más angosta y más
alta que la otra. Los dos espacios son casi iguales, pero uno es más
pequeño que el otro. Julius colgó un material blanco translúcido para
dividr ambos espacios, y sobre él pintó un círculo azul en aerosol y
una línea curva amarilla. La mayoría de los gestos que realizó fueron
hechos con aerosol en colores primarios, pero en ciertos lugares se
puede encontrar una línea o un punto garabateado en la pared. Algunos
de los gestos fueron hechos con pintura en aerosol blanca sobre las
paredes blancas, así que solo el reflejo de la luz a la distancia,
desde ciertos ángulos, los delataba.
Polina procedió a decirnos cómo un ángulo amarillo en la pared era un
eco del ángulo formado por los conductos de agua en aquella otra pared,
fuera de la ventana. Así que tal vez este enorme rectángulo azul fuera
de alguna manera un eco de ese gran edificio negro, visto por la otra
ventana. Incluso la distribución de los asistentes en las dos salas
comenzó a sentirse como parte de un diagrama, un estudio de estos dos
espacios. Entonces, empecé a notar las marcas en la duela del
departamento, garabateadas por las suelas de los zapatos y el arrastre
de muebles. En cierto modo, la exposición se había ampliado, hasta
incluirnos, y de algún modo también a la vida, pensándolo bien.
O lo uno o lo otro, fotos cortesía de Polina STroganova y Julius Heinemann.
O lo uno o lo otro, fotos cortesía de Polina STroganova y Julius Heinemann.
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O lo uno o lo otro, fotos cortesía de Polina STroganova y Julius Heinemann.

O lo uno o lo otro, fotos cortesía de Polina STroganova y Julius Heinemann.

O lo uno o lo otro, fotos cortesía de Polina STroganova y Julius Heinemann.
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