Francisco González Zubizarreta
Inicié
sesión en los mundos virtuales para trabajar en ellos a principios del
2007. En ese entonces mis días estaban llenos de manipulación de
cassettes, drumbots, y un poco de circuit bending. En realidad, no
trabajaba con computadoras en esos años, me parecían aburridas y quizás
bastante fáciles. Eran más interesantes los sintetizadores modulares .
Entonces me di cuenta de que no me gustaban las computadoras porque
permiten trabajar de una manera mucho más intuitiva. Utilizándolas todo
es más sencillo y rápido. Saber construir un sintetizador, incluso
haber estudiado música, nada importa al usar computadoras. El
conocimiento que tengamos puede ayudarnos, pero no es necesario. Al día
de hoy esa es la realidad del mundo: trabajando con computadoras es muy
sencillo convertirse en artista.
Poco después tuve una epifanía: en realidad mi rechazo a los trabajos
generados con computadoras era el resultado de sentir amenazado mi
campo de trabajo. En algún punto incluso llegué a considerar la
existencia de muchos softwares injusta. Esto me hizo recordar las
palabras de un maestro de piano que tuve (al cual consideraba
terriblemente conservador): “Los sintetizadores arruinaron a los
músicos”. El trabajo de 90 personas se puede hacer con uno, así que la
gente prefiere pagarle a una persona que a 90.”
Mis pensamientos no eran en lo absoluto diferentes a los de aquel
maestro, así que decidí hacer lo opuesto. Desde ese día he trabajado
haciendo música con computadoras y dentro de mundos virtuales y
comunidades en internet. Al poco tiempo descubrí que la verdadera
belleza detrás de los trabajos generados con computadoras es que
cualquiera puede hacerlos. De un momento a otro el Internet se inundó
con canciones de músicos desconocidos gracias a mySpace y Soundcloud.
Eso me parece maravilloso. Uno puede entrar a Soundcloud y escuchar
canciones que fueron subidas hace apenas unos segundos. Basta con
escribir o dar click en su nombre en el explorador para llamarlas. Más
que un medio colectivo, el internet es un lugar en el que cualquier
cosa es posible.
Después de visitar a uno de mis mejores amigos en Nueva York, y haber
visto las exposiciones en los museos, así como las galerías en
Manhattan y Soho, no pude más que pensar que el arte que albergan es
increiblemente contemporáneo. Ya es tiempo de que esto cambie. Por eso
desde el principio en S.T.A.R.S. intentamos crear un caballo de Troya
para la realidad. Nuestra meta más importantes siempre ha sido unir al
mundo del arte con la realidad del siglo 21 a través del Internet. El
Internet es todo lo que el arte desea y dice ser. Y es por eso que
hemos visto que otro arte es posible. Una realidad que le ofrece un
futuro distinto al mundo del arte, el cual permanece atrapado en 1648.
La mayor parte de las personas que trabajan con computadoras no son
artistas contemporáneos y por esto no se han atorado en formas
específicas. Están apretando todos los botones, en la mayor cantidad de
combinaciones posibles. Esa es la belleza detrás del Maoismo Digital.
Toda la información en la red, cada canción, cada imágen, cada
algoritmo, todo fue hecho o subido por una persona. Nada se ha creado
de manera mágica entre los bits, pero de alguna manera la autoría
desaparece. Lo que verdaderamente importa son los beneficios que una
red pueda sacar de la información, y en eso es en lo que debemos
transformar el arte. El arte debe serle util a la gente. Si estamos
seguros de que el arte y los artistas somos tan valiosos debemos hacer
algo que respalde dicho valor, más allá de la satisfacción espiritual.
Desde el principio de la historia nuestra especie ha hecho las cosas
mal. Hoy el internet nos está dando una posibilidad de cambio. Adentro
del internet, el arte puede ser libre. Y no me refiero al costo, sino a
tener la libertad para copiar el arte y después adaptarlo a los usos
que le necesite dar cada persona.
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