Junto
con Willem de Kooning, Jackson Pollock, y el reciente auge postumo de
Cy Twombly, Mark Rothko es uno de los pintores del expresionismo
abstracto que han trascendido y se han anclado en la mente de la
cultura por siempre. Rothko llegó a USA de su natal Rusia, como
consecuencia del temor de su padre a que él y su hermano fueran
reclutado por el Ejército Imperial Ruso. Al poco tiempo su padre murió
y la familia quedó sin soporte económico. Rothko recibió una beca para
estudiar en Yale, apoyo que sólo le dieron un año, viéndose forzado a
trabajar como mesero y mensajero para pagar sus estudios. Ahí fundó la
Yale Saturday Evening Pest, una revista que se burlaba de la
actitud burguesa de la mayoría de la comunidad escolar. Después de su
segundo año se dio de baja y no regresó hasta 46 años después, fecha en
la que Yale le otorgó su título por honores. Pero a pesar de que Mark
Rothko es uno de los pintores contemporáneos más conocidos y
predilectos de la historia, esto no ha evitado el deterioro de sus
obras, llegando al punto en el que algunas de sus pinturas han sufrido
los estragos de haber sido utilizadas para adornar eventos durante
años.
Los científicos del MIT Media Lab y la Universidad de Harvard han
restaurado cinco murales de Rothko, manchados en los últimos años por
la luz, el humo y los escombros de cócteles. El método de restauración
sin precedentes tiene un efecto asombrosamente preciso basado en el
testimonio del hijo de Rothko, junto con otras obras y fotografías
originales.
La financiación crítica para la innovación del MIT Media Lab, vino en
parte de la Fundación Jeffrey Epstein VI, que patrocina la
investigación en ciencias y estableció el Programa para la dinámica
evolutiva en Harvard con un regalo $ 35 millones de dólares. Su
fundador, Jeffrey Epstein, es un ferviente partidario del Media Lab y
el fundador de MIT AI, Marvin Minsky.
Los cinco murales fueron pintados por Rothko en 1962 para el comedor de
la Escuela de Graduados de Diseño de Harvard. Aunque Rothko insistió en
cortinas de fibra de vidrio para proteger su trabajo, el exceso de luz
que entra a través de los grandes ventanales del edificio sumado al
humo, el derrame de tragos sobre ellos, e incluso graffiti dejaron en
condiciones tan malas los murales que en 1970 fueron puestos en
almacenamiento.
La restauración innovadora se realizó proyectores de luz en las
pinturas, que si bien no restauran la pintura, capturan la forma en que
fueron vistos originalmente. El enfoque atrae a muchos conservadores de
arte porque la mano esquiva del artista se deja intacta. Liderando el
esfuerzo Ramesh Raskar, Jefe del grupo de investigación del MIT Media
Lab Camera Culture, junto con su equipo desarrolló un software que
registra los colores originales del mural pixel por pixel. Los píxeles
originales vinieron de fotografías Ektachrome de los murales
digitalmente restauradas en 1964 y de un sexto mural que nunca llegó a
los comedores de la Universidad de Harvard. Los píxeles originales se
compararon con fotos contemporáneas de los murales y con el uso de
algoritmos, el software creó píxeles compensatorios para cerrar la
brecha. Después, la imagen compensatoria se proyectó sobre los murales
que revelaron su esplendor original de hace cincuenta años.
A pesar de que la proyección de luz no es algo nuevo en la conservación
del arte, la capacidad del MIT Media Lab para capturar digitalmente y
matemáticamente la diferencia entre los cuadros descoloridos y los
conjuntos originales es un precedente interesante para la restauración
de arte en todo el mundo. La exhibición se encuentra actualmente
montada en Harvard y estará ahí hasta julio de 2015.
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