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 Fall-Winter Noviembre 2013
  Contemporary art & theory journal

El arte como expresión del pueblo.


Cuando Grupo Asco realizó Spray paint LACMA, fue en respuesta a un argumento emitido por dicho museo: los chicanos sólo sabían rayar paredes. Por lo mismo, al principio, el centro de la atención del movimiento chicano era la política y los servicios sociales. Sin embargo el descontento principal era el mismo: la cultura.

Gracias a la mentalidad de John Wayne, la cultura Chicana era destrozada, especialmente por los medios publicitarios y el sector fílmico. ¿Cuántos Panchos no hubo con papeles cómicos y denigrantes?

Por la necesidad de cambiar esto fue que surgió el arte Chicano, un arte que no se podía exhibir en museos ni galerías. Estas, después de todo, son instituciones públicas, que la mayor parte de las veces, cierran su puerta a los artistas que buscan dotar de algo más que decoración a sus obras. En América el arte era universal, excepto el arte chicano, este era un wet-back universal.

Poco a poco el arte ha ido cambiando y se ha estancado; desde el expresionismo abstracto hasta fluxus y los neo concretos. Podemos decir que una revolución llega a su fin cuando se vuelve estática, y ya no existe más que para sostener un status quo preescrito.

Afortunadamente los Chicanos no cayeron en esa trampa. Incluso ya para 1980, se expandían y evolucionaban de una manera en la que el resto había dejado de hacer. Los artistas americanos con descendencia mexicana, comunmente encontrados a lo largo de Laredo, Mc Allen, LA y New Mexico, existen y han existido en territorios en los que los creadores han mantenido su tradición en las artesanías. Al mismo tiempo, han sido afectados por los mismos eventos que han revolucionado el arte contemporáneo.

Sin embago, sus antecedentes se mantienen vigentes en su manera de pensar. Curiosamente esto no ocurre sólo con ellos, sino también con los artistas que representan a los Native Americans. A pesar de estar haciendo lo que se considera art & crafts, han llevado la noción a otro nivel, haciendo arte contemporáneo. Un ejemplo claro es el Institute of American Indian Arts, la única universidad que cuenta con un domo para hacer y projectar video de 360º.

En los artistas mexicano-americanos colisionan varias tradiciones. Por un lado estan relacionados indirectamente con los periodos de la colonia española y el México republicano que le siguió. Pero al mismo tiempo se mantienen ligados a la historia americana del siglo 20. En ellos, los vínculos a México se mantienen vigentes. Algunas partes del suroeste de Estados Unidos parecen, con mucho esfuerzo, enfatizar esto. Es lo que en  Tijuana. durante los 90’s se denominó como borderhack!: Tenemos un México agringado y una California Mexicanizada. La realidad es que muchos artistas Chicanos, no quieren dejar de ser vistos como extranjeros. Si así fuera, dejarían de ser lo que son para volverse americanos. Ya no serían mexicano-americanos.

El problema con América, y que se ha esparcido finalmente hasta México, es que más que tener una problemática de estética física, se ha deformado a ser una estética racial. No sólo la televisión nos bombardea con eso a diario, sino también el marketing y la propaganda. ¿Cuándo han visto a una persona con rasgos indígenas o mestizos en algún shampoo o en una crema? La mayor problemática actual no se encuentra en las tensiónes y el racismo que puede haber entre los mexicanos y los anglos, sino en lo que existe meramente entre mexicanos.

Para tener libre nuestro zócalo capitalino en la pasada fiesta de independencia, se desalojaron a todos los maestros que de manera incesable intentan lograr mantener su trabajo. Al respecto la mayor cantidad de comentarios que se escuchó fue que eran unos indios, que no sabían nada de la vida, que paralizaban nuestras vías y aeropuertos. Pero nosotros no pensamos que nosotros hemos paralizado, destruído y desplazado su cultura, que también es la nuestra, desde hace cientos de años.

Es cierto que la población de nuestra capital no es primordialmente indígena, pero seamos honestos, tampoco somos ni europeos ni anglos. Somos algo que está en medio. Sin embargo nos aferramos a intentar ser algo que no somos. Queremos ser neo-criollos. Ese es el cancer que afecta a nuestra nación. Quizás los indígenas sean muy distintos a nosotros, pero como mencioné en un artículo pasado sobre la desobediencia civil electrónica, el hacktivismo comenzó a ser practicado por primera vez por el Ejercito Zapatista de Liberación Nacional y sus simpatizantes tras la masacre de Acteal. Y esa es la verdadera vergüenza, que a quienes los neo-criollos consideran inferiores, son en realidad quienes están a la vanguardia.

¿Hasta cuándo seguiremos separados, pretendiendo ser algo que no somos? Intentando ser más blancos, pretendiendo tener raíces cosmopolitas, y pasar desesperadamente como europeos, o bien anglos. Quizás los hombres que son un poco más blancos, tachen a los indígenas de ignorantes y mediocres. Es irónico pensar que mientras ellos han hecho y contribuído a grandes avances, como lo fue el hacktivismo, los neo-criollos sólo contribuyen al odio y al racismo.

A quienes no les gusten las manifestaciones, ni las protestas, recuerden que a nosotros no nos gusta su corrupción, ni su educación, ni su sistema de castas. Tampoco nos gusta su racismo, su manera de acumular bienes y no compartir. Tampoco nos gusta que ésto desplace a los más necesitados hacia las periferias. Esto no pasaría si el país no se mantuviera arraigado a la mentalidad criolla. Estamos viviendo las consecuencias de haber hecho la cosas mal, desde hace cientos de años. Pero tenemos una oportunidad de hacer las cosas diferentes. Está en nuestras manos crear con la cultura un México que demuestre que es tolerante, diverso, abierto, y lleno de hermandad. Citando al Tijuana Graffiti Crew, “Cambien y cambiaremos”.