Cuando
Grupo Asco realizó Spray paint LACMA, fue en respuesta a un argumento
emitido por dicho museo: los chicanos sólo sabían rayar paredes. Por lo
mismo, al principio, el centro de la atención del movimiento chicano
era la política y los servicios sociales. Sin embargo el descontento
principal era el mismo: la cultura.
Gracias a la mentalidad de John Wayne, la cultura Chicana era
destrozada, especialmente por los medios publicitarios y el sector
fílmico. ¿Cuántos Panchos no hubo con papeles cómicos y denigrantes?
Por la necesidad de cambiar esto fue que surgió el arte Chicano, un
arte que no se podía exhibir en museos ni galerías. Estas, después de
todo, son instituciones públicas, que la mayor parte de las veces,
cierran su puerta a los artistas que buscan dotar de algo más que
decoración a sus obras. En América el arte era universal, excepto el
arte chicano, este era un wet-back universal.
Poco a poco el arte ha ido cambiando y se ha estancado;
desde el expresionismo abstracto hasta fluxus y los neo concretos.
Podemos decir que una revolución llega a su fin cuando se vuelve
estática, y ya no existe más que para sostener un status quo preescrito.
Afortunadamente los Chicanos no cayeron en esa trampa. Incluso ya para
1980, se expandían y evolucionaban de una manera en la que el resto
había dejado de hacer. Los artistas americanos con descendencia
mexicana, comunmente encontrados a lo largo de Laredo, Mc Allen, LA y
New Mexico, existen y han existido en territorios en los que los
creadores han mantenido su tradición en las artesanías. Al mismo tiempo, han sido afectados por los mismos eventos que han
revolucionado el arte contemporáneo.
Sin embago, sus antecedentes se
mantienen vigentes en su manera de pensar. Curiosamente esto no ocurre
sólo con ellos, sino también con los artistas que representan a los
Native Americans. A pesar de estar haciendo lo que se considera art
& crafts, han llevado la noción a otro nivel, haciendo arte
contemporáneo. Un ejemplo claro es el Institute of American Indian
Arts, la única universidad que cuenta con un domo para hacer y
projectar video de 360º.
En los artistas mexicano-americanos colisionan varias tradiciones. Por
un lado estan relacionados indirectamente con los periodos de la
colonia española y el México republicano que le siguió. Pero al mismo
tiempo se mantienen ligados a la historia americana del siglo 20. En ellos, los
vínculos a México se mantienen vigentes. Algunas partes del suroeste
de Estados Unidos parecen, con mucho esfuerzo, enfatizar esto. Es lo que
en Tijuana. durante los 90’s se denominó como borderhack!:
Tenemos un México agringado y una California Mexicanizada. La realidad
es que muchos artistas Chicanos, no quieren dejar de ser vistos como
extranjeros. Si así fuera, dejarían de ser lo que son para volverse
americanos. Ya no serían mexicano-americanos.
El problema con América, y que se ha esparcido finalmente hasta México,
es que más que tener una problemática de estética física, se ha
deformado a ser una estética racial. No sólo la televisión nos
bombardea con eso a diario, sino también el marketing y la
propaganda. ¿Cuándo han visto a una persona con rasgos indígenas o
mestizos en algún shampoo o en una crema? La mayor problemática actual
no se encuentra en las tensiónes y el racismo que puede haber entre los
mexicanos y los anglos, sino en lo que existe meramente entre mexicanos.
Para tener libre nuestro zócalo capitalino en la pasada fiesta de
independencia, se desalojaron a todos los maestros que de manera
incesable intentan lograr mantener su trabajo. Al respecto la mayor
cantidad de comentarios que se escuchó fue que eran unos indios, que no
sabían nada de la vida, que paralizaban nuestras vías y aeropuertos.
Pero nosotros no pensamos que nosotros hemos paralizado, destruído y
desplazado su cultura, que también es la nuestra, desde hace cientos de
años.
Es cierto que la población de nuestra capital no es primordialmente
indígena, pero seamos honestos, tampoco somos ni europeos ni anglos.
Somos algo que está en medio. Sin embargo nos aferramos a intentar ser
algo que no somos. Queremos ser neo-criollos. Ese es el cancer que
afecta a nuestra nación. Quizás los indígenas sean muy distintos a
nosotros, pero como mencioné en un artículo pasado sobre la
desobediencia civil electrónica, el hacktivismo comenzó a ser
practicado por primera vez por el Ejercito Zapatista de Liberación
Nacional y sus simpatizantes tras la masacre de Acteal. Y esa es la
verdadera vergüenza, que a quienes los neo-criollos consideran
inferiores, son en realidad quienes están a la vanguardia.
¿Hasta cuándo seguiremos separados, pretendiendo ser algo que no somos?
Intentando ser más blancos, pretendiendo tener raíces cosmopolitas, y
pasar desesperadamente como europeos, o bien anglos. Quizás los hombres
que son un poco más blancos, tachen a los indígenas de ignorantes y
mediocres. Es irónico pensar que mientras ellos han hecho y contribuído
a grandes avances, como lo fue el hacktivismo, los neo-criollos sólo
contribuyen al odio y al racismo.
A quienes no les gusten las manifestaciones, ni las protestas,
recuerden que a nosotros no nos gusta su corrupción, ni su educación,
ni su sistema de castas. Tampoco nos gusta su racismo, su manera de
acumular bienes y no compartir. Tampoco nos gusta que ésto desplace a
los más necesitados hacia las periferias. Esto no pasaría si el país no
se mantuviera arraigado a la mentalidad criolla. Estamos viviendo las
consecuencias de haber hecho la cosas mal, desde hace cientos de años. Pero
tenemos una oportunidad de hacer las cosas diferentes. Está en nuestras manos crear con la cultura un
México que demuestre que es tolerante, diverso, abierto, y lleno de
hermandad. Citando al Tijuana Graffiti Crew, “Cambien y cambiaremos”.
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