Primero
fue el regreso de los viniles, y al día de hoy, el de los cassettes
toma más y más fuerza. Démonos un momento para recordar como era la
vida antes. Crecer en los 90‘s fue crecer de la mano de cintas
magnéticas. Lo mejor, fue empezar a mezclarlas. Antes de poder compilar
cds, pudimos compilar cassettes. Combinar nuestras canciones favoritas
en ellas, pudiendo sobre-escribir muchísimas veces y compartirlas con
nuestros amigos.
A muchos nos gusta la música por las pasiones cerebrales, intelectuales
y distintas emociones que nos causan al ser intangibles. Hay quienes
como complemento a los archivos digitales, han retomado la exploración
de los medios análogos. En un principio, la razón de los viniles es su
infinita superioridad hablando en parámetros de calidad sobre del
compact disc y el mp3. Y aunque sólo el Wav y el flac pueden compararse
con la calidad presente en los viniles, hay quienes valoran de igual
manera las miles de texturas y transformaciones presentes en los
cassettes.
De la misma manera que los viniles, podemos afirmar que ningún cassette
se escucha de la misma manera dos veces. Gracias a esto, artistas
sonoros y de noise han vuelto a posar sus miradas sobre de ellos.
Micke, un coleccionista de cintas sueco se describe a si mismo como un
“kock”, palabra en su idioma para cocinero. El documental The
Magnetist traduce esta palabra como chef, y esto marca un gran cambio,
ya que en realidad un chef es un maestro de la cocina. Micke está
comprometido con permanecer en un nivel inferior por voluntad propia.
Es en dicho nivel dónde se están dando los verdaderos cambios.
Esta distinción, por menor que parezca es importante. Hay quienes
trabajan por un salario mínimo en las cocinas, y esto ocurre incluso
dentro de la utópica nación de Suecia. Sin embargo hay una razón por la
que Micke carga un walkman en lugar de un iPod. La creatividad está a
su interior. ¿Aún recuerdan la primera vez que gracias a un walkman
pudieron correr escuchando música?
Micke es un artista sonoro y noise de manera extracurricular. Su
trabajo es sumamente efectivo y apreciado por la gente a su alrededor,
a diferencia de las actividades errantes de un aficionado de clase
media. Este mini-documental es una mirada a la vida análoga de Micke.
Sumado a sus expediciones arqueológicas de cassettes desconocidos por
la mayoría, Micke fabrica con muchísimo cariño playlists para fiestas
de escaso público, lanza sus propios casetes magnéticos modificados
(también disponible para su descarga digital), hace experimentos con
las cintas magnéticas y publica en un blog sus hallazgos hasta que unas bandas punks lo denunciaron por violar copyright.
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