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El Tao de un Media Lab
Francisco González



El Media Lab Madrid originalmente se situaba en un centro cultural, hasta  recibir un espacio en la zona del Museo del Prado para poder tener más independencia. Por lo mismo, durante la primera década de los 2000s, el Media Lab Prado organizó un taller llamado The Tao of Media Labs. Este tenía como meta integrar un consejo para establecer el  camino posible que podía tomar un Media Lab. Acercaron a sus colaboradores en América Latina y el resto de Europa en una academia de verano en Alemania. Caasi todos los invitados eran hispanoparlantes y entre ellos estaba el extinto Tijuana Media Lab, integrado por Fran Ilich, Judith Cabrera de la Rocha y Luis Humberto Rosales.

En el año de 2007, Fran Ilich, miembro fundador del Tijuana Media Lab dejó la Ciudad de México para reubicarse en Viena. Durante ese año ocurrieron varias cosas: el PAN llegó al poder, y se veía que al menos los siguientes seis años estaban perdidos. La otra campaña se había enfocado casi por completo a los presos políticos y el media art mexicano había declarado que se debían de hacer gestos políticos, cosa un poco absurda dada la situación que se vívía. En diciembre del 2006, se llevó a cabo un encuentro del server possibleworlds, al mismo tiempo que los encuentros de la Sexta en la Ciudad de México y de los Amloistas en los faros. En ella, los integrantes del server cooperativo platicaban sobre sus ideas y posibles proyectos a desarrollar a través del internet.

Seis meses más tarde, Ilich regresó a México con la idea de hacer un trabajo estilo grassroots para abrir un media lab en Tijuana. El Media Lab Prado se enteró y le propuso llamarlo Media Lab Tijuana, ofreciendo a cambio fondos (que nunca llegaron). De cualquier manera, el medialab fue instrumental para la creación de otro de sus proyectos: el conglomerado cooperativo mediático Diego de la Vega. Surgió de la mano del laboratorio
una economía a corto plazo, que ayudó a vender acciones en spacebank. Las ganancias se reinvertían cada semana, recibiendo como ingreso cerca de 10 USD semanales.  Vendiendo además café Zapatista en la calle, comenzaron a financiar investigaciones, un programa semanal de radio que pronto se convirtió en radiolatina.am, transmitiendo diario desde distintos lugares de américa, europa e istanbul.

El Media Lab Tijuana era muy distinto al del Prado. Una de sus propuestas fue hacer consultas médicas. Dos de los involucrados en el media lab eran médicos y otra más psicóloga. Como resultado de la crisis, uno de ellos trabajaba en un call center y la otra estaba a punto de ser contratada en otro como telefonista. Construyeron un programa de seguridad médíca que operaba en base a un fondo administrado por Ilich, con el cual iban construyendo su programa alternativo de seguridad social. Atendían  sirvientas, trabajadores, obreros, y demás grupos de la clase trabajadora. Sin dejar de lado la cultura, los viernes tenían un cinceclub que proyectaba películas sin copyright, creative commons, o con copyright vencido a 1 dólar la entrada, dividiendo ganancias entre el director de la película y el espacio, vendiendo café zapatista, ron y puros cubanos y cerveza china.

Eventualmente el Media Lab comenzó a crecer y se mudaron a una birrieria en el Boulevard Díaz Ordaz, a las afueras de Tijuana. Dentro de su pequeño garage en la 5ta y la 10, las ganancias siempre estaban entre los 100 y los 200 pesos. Hasta que en un verano, de 10 personas que iban murieron 4, a consecuencia de la situación de violencia extrema en el norte del país.

El concepto chino del Tao, es la idea de un camino o ruta hacia algo. El Media Lab Tijuana estableció el suyo bajo la idea de que siempre hay un mejor modo para luchar por nuestros derechos. Si este se vuelve también el Tao del resto del arte y no sólo del media art, entonces podemos apuntar todos hacia una sóla dirección. Hemos puesto mucho énfasis en la idea de construir grupos en vez de darnos cuenta de que ya somos parte de uno. Formamos una colectividad en red a través de nuestra individualidad (utilizemos o no el internet). Por lo tanto somos parte de un todo, y al comprometernos con él, podemos apuntar hacía una dirección en la que un mejor mundo es posible.





























 








 dr^k magazine 2013, Ciudad de México.
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