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Actualmente,
el Museo Tamayo alberga la muestra Una utopíá de la comunicación de
Juan Downey. Un artista que tras su muerte en el 93, comienza a cobrar
una presencia fuerte en la escena del arte latinoamericano. De
cualquier manera me llama la atención que Downey al parecer comience a
ser respetado por muchos bajo la idea de ser una figura pionera del
videoarte. En los 90‘s tuvo una Media Art Fellow de la Fundación
Rockefeller, por lo que no cabe duda de su aporte al media art. Sin
embargo, antes de que la reality television fuera concebida, Downey
documentaba comunidades y culturas de una manera no sólo antropológica
sino autobiográfica. Al ceder el lugar de hombre de la cámara a los
Yanomami, es que sus videoinstalaciones pueden ser más reales que todo
lo que se había producido antes alrededor de la tribu. En efecto el
medio es la videoinstalación, pero el medio no es el mensaje. No es más
que el canal para abrir la posibilidad de una conexión. El medio, o lo
que resulta en el fetiche, no es lo más importante. Ese lugar pertenece
a lo que ocurre entre el artista, el medio, y quien se encuentra con la
obra.
Creo que reducir la figura de Downey a un pionero del media art es
injusto. No porque no lo sea, sino porque su obra va mucho más allá de
la videoinstalación. Bien escribió en el 93, “El arquitecto invisible
se vuelve uno con la energía y manipula este material de onda.” Desde
sus videos hechos en la década de los 80s, Downey exploró el concepto
de arquitectura invisible al mostrar sujetos perdidos en el placer del
espacio abstracto. En sus propias palabras, “se le llama arquitectura
invisible: a una apertura hacia una era de comunicación total, en la
que las mentes humanas ultra desarrolladas serán telepáticamente
celulas de un todo electromagnético." Downey no pretendía la
construcción de una arquitectura física, sino de una red invisible de
comunicación; de ahí el título tan atinado de la muestra.
Un ejemplo claro es su pieza en alegoría al shabono “Circulo de Fuego”,
en la que uno se traslada al interior de esta construcción y gran casa
de cada tribu Yanomami. Al interior del Shabono vive la comunidad
entera. Dentro, cada familia hace un círculo alrdedor de su fuego. En
la instalación las televisiónes sólo son las cimbras para erguir el
verdadero mensaje y la estructura real: Lo que la presencia de quien
ingresa al círculo genera y como se va expandiendo hacia otros
círculos. En realidad lo que más importa es el hecho de la conexión.
Circulo de fuego no es el shabono, este es invisible y se construye al
exterior de la pieza. De los espectadores depende cuántos circulos de
fuego más se generen y cuánto crezca esta gran casa en la que habita
una comunidad.
No hay que olvidar que desde su regreso a NYC en el 73, Downey fue un
socialista chileno, que se oponía con fuerza al régimen de Pinochet. En
ese mismo año, en el Center for Inter-American Relations de New York,
realizó Anaconda Map of Chile.
En la pieza una anaconda viva recorría el mapa de Chile dentro de una
caja de plexiglass. La víbora fue un referente a la Anaconda Copper
Mining Company, empresa que estuvo involucrada económicamente en el
golpe de estado en contra de Salvador Allende y su gobierno
democrático. Los Rockefeller eran accionistas de la compañía y también
financiaban el recinto, por lo que la pieza fue censurada pidiéndole a
Downey que retirara la serpiente. Sin embargo, aunque la víbora sólo
estuvo un día, la arquitectura invisible permanece, y eso hace que la
anaconda se mantenga al día de hoy más viva que nunca.
Downey no es sólo pionero de la videoinstalación sino del arte
contemporáneo en todas sus anchas. No sólo se adelantó al trabajo de
muchos de los primeros media artists sino que incluso se adelanto a
toda una época al plantear desde hace más de 30 años muchos de los
parámetros bajo los que se rige el arte contemporáneo en nuestros días.
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Dibujo para la instalación Círculo de fuego.
Reconstrucción de Anaconda Map of Chile.
Yanomami con cámara.
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