CASPER Beth Tundi









En 1998, Daniel Guzmán, Gabriel Kuri, Damián Ortega y Luis Felipe Ortega crearon una revista de título mutante. El primer número fue titulado Casper aludiendo a una espacio de existencia de fantasmas y estereotipos. El resto de los números se titularon con las diferentes combinaciones de las letras del título original. “c”, “a”, “s”, “p”, “e”, y “r”.



En Casper, un artista diseñaba la portada, otro el afiche que acompañaba cada número, otro más un proyecto especial para  la revista y otros con textos originales o selecciones provenientes de medios diversos. A pesar de su simpleza, la publicación intentó vincular el arte actual con expresiones de otras épocas y otras zonas del mundo.



Casper respondía a los deseos de crear un espacio para el debate y la publicación de material que, como público, y como artistas, no se encontraban en ninguna otra revista. La primera etapa de Casper se planteó con una vida ilimitada. Con esto se creó una formula editorial que aburría, por lo que la revista dio un giro después de un año de publicar mensualmente. Sin embargo conservó el espíritu de obra de arte colectiva, realizada con la ayuda de amigos y sin el permiso de muchos de los autores publicados. CASPER- cambio de nombre a PERCAS, SPEARCA PLUS, PESCAR, PERSAC, PACERS, SCRAPE, CASREP, SEPRAC, ES CRAP, A-E-S-C-P-R, SERCAP, SERAPC.




La labor desempeñada por estos cuatro artistas con CASPER jugó un papel clave en la escena del arte contemporáneo de México, al literalmente regalar páginas en blanco apara que otros artistas las llenaran, así como consolidarse como fuente de información sobre el medio que no se hubiera podido obtener con ningún medio.




Entre los  números destacaron PACERS, dónde David Medalla mostró sus máquinas de hacer esculturas, concebidas para se enterradas en el subsuelo  y Pescar, en donde se preguntaba con insistencia quien era Melquíades Herrera. SPERCA brindó un cuestionario que Paul Thek hizo a sus alumnos en el Cooper Union de Nueva York a finales de los 70. Así, los números pusieron el conocimiento al alcance de todos, ejemplo de esto fue la conversación que tuvieron Benjamín Buchlow y el artista mexicano contemporáneo Gabriel Orozco acerca de su exposición Clinton is Innocent.