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Según
Yona Friedman, es cierto que una obra de arte es el objeto y vehiculo
de un mensaje. Dicho mensaje no se formula de manera explícita, sino
que debe ser descifrado por el espectador. Es digamos un
jeroglífico.
En el entender de los edificios como la parte superflua de los museos,
y que una muestra se compone principalmente por objetos y un texto
curatorial, es razonable ver por que Friedman se ha enfocado en varias
ocasiones a construir lo que denomina como building-less museums. Estos
espacios funcionan como una aglomeración de vitrinas. Un laberinto de
pantallas hace el trabajo, y los curadores y artistas definen su forma.
Como ejemplo tenemos lo que ahora es el Centre Pompidou en Paris, un
edificio que puede cambiar su forma, interior o exterior, para cada
muestra.
Hace trece años, en respuesta a un reto, Friedman propuso un museo para
el siglo 21 que consistía en construir un vecindario en Paris. Éste
cambiaría con el pasar del tiempo a lo largo del siglo, y no solo
sus casas y tiendas sino también sus espacios públicos, instalaciones,
obras y demás. Una vez cada cinco años, un comité visitaría el
vecindario y “congelaría” ciertas características: una casa, un buzón,
una luz, un anuncio. Estos objetos constituirían el museo y sólo así el
museo podría construirse a si mismo.
Si bien se puede hablar de la arquitectura del pensamiento, entonces
podríamos concebir al arte como una ciudad. Para artistas como Tino
Seghal, Rijkrit Tiravanija, Tania Bruguera y Laura Anderson Barbata, la
noción del arte generada via las artes materiales de principios del
siglo diecinueve (misma que se articuló por completo y estableció en la
década de los sesenta), se está separando de sus orígenes materiales y
aventurando en otros reinos. Podríamos decir que el arte se define como
los objetos que son dignos de preservarse, tanto de manera física como
en la memoria. Pero, ¿los objetos realmente nos están siendo
suficientes? Como diría Ernest Bloch: Algo nos falta.
Bloch planteó que incluso los artefactos ideológicos contienen
expresiones de deseo y articulaciones en torno a necesidades. Para
nutrirlas, la teoría y la política radical deben proporcionar programas
y discursos que fortalezcan esos deseos de una mejor vida. Las
ideologías proporcionan pistas sobre las posibilidades de desarrollo
futuro y contienen un "excedente" o "exceso", que no se agota en la
mistificación o al volverse legítimas. Con ideales normativos, la
sociedad existente puede ser criticada y nuevos modelos para una
sociedad alternativa pueden aparecer.
Para Raoul Vanegeim, uno de los exponentes más grandes de la
Internacional Situacionista, necesitamos ir más allá de nuestra
indignación natural. Debemos establecer colectivos capaces de manejar
el mundo en beneficio de los intereses humanos y no los del mercado.
Este proceso de reapropiación tiene un nombre: autogestión; una
experiencia utilizada muchas veces en contextos críticos. Hemos llegado
a un punto en el que dada la implosión de la sociedad de consumo, la
autogestión parece ser la única solución, tanto individual como
socialmente, ya que de otra manera, el progreso mercantil supersede al
progreso humano.
Es curioso que a pesar de que una de las trayectorias más importantes
del arte modernista es la erosión gradual de la conciencia de autoría,
a través de técnicas como el frotage, el dibujo y la escritura
automática, montajes, manchas y salpicaduras de pintura y demás, la
edad contemporánea se ha estancado parcialmente gracias a su espíritu
mercantil. Aunque los inicios del arte cooperativo están en equipos
como Marina y Ulay Abramovic; Christo y Jean Claude; y Gilbert y
George, no debemos confundir trabajar en colectivo con trabajar de
manera cooperativa. La mayoría de los colectivos han fallado ya que lo
único que se gana es que se divida la autoría pero el individualismo
permanezca. Si en lugar de concebir la idea de Friedman como un museo
del siglo 21 lo hacemos como el arte del siglo 21, entonces podemos
crear un arte que a partir de toda la gente pueda construirse a si
mismo.
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© Yona Friedman & Jean-Baptiste Decavèle
Architecture without building De Vleeshal, Middelburg.
Soup No Soup, Rijkrit Tiravanija @ Grand Palais, 2012.
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