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Cuando el progreso mercantil supersede al progreso humano.
Rodrigo Cervantes



Según Yona Friedman, es cierto que una obra de arte es el objeto y vehiculo de un mensaje. Dicho mensaje no se formula de manera explícita, sino que debe ser descifrado por el espectador.  Es digamos un jeroglífico.


En el entender de los edificios como la parte superflua de los museos, y que una muestra se compone principalmente por objetos y un texto curatorial, es razonable ver por que Friedman se ha enfocado en varias ocasiones a construir lo que denomina como building-less museums. Estos espacios funcionan como una aglomeración de vitrinas. Un laberinto de pantallas hace el trabajo, y los curadores y artistas definen su forma. Como ejemplo tenemos lo que ahora es el Centre Pompidou en Paris, un edificio que puede cambiar su forma, interior o exterior, para cada muestra.


Hace trece años, en respuesta a un reto, Friedman propuso un museo para el siglo 21 que consistía en construir un vecindario en Paris. Éste cambiaría con el pasar del tiempo a lo largo del siglo,  y no solo sus casas y tiendas sino también sus espacios públicos, instalaciones, obras y demás. Una vez cada cinco años, un comité visitaría el vecindario y “congelaría” ciertas características: una casa, un buzón, una luz, un anuncio. Estos objetos constituirían el museo y sólo así el museo podría construirse a si mismo.


Si bien se puede hablar de la arquitectura del pensamiento, entonces podríamos concebir al arte como una ciudad. Para artistas como Tino Seghal, Rijkrit Tiravanija, Tania Bruguera y Laura Anderson Barbata, la noción del arte generada via las artes materiales de principios del siglo diecinueve (misma que se articuló por completo y estableció en la década de los sesenta), se está separando de sus orígenes materiales y aventurando en otros reinos. Podríamos decir que el arte se define como los objetos que son dignos de preservarse, tanto de manera física como en la memoria. Pero, ¿los objetos realmente nos están siendo suficientes? Como diría Ernest Bloch: Algo nos falta.


Bloch planteó que incluso los artefactos ideológicos contienen expresiones de deseo y articulaciones en torno a necesidades. Para nutrirlas, la teoría y la política radical deben proporcionar programas y discursos que fortalezcan esos deseos de una mejor vida. Las ideologías proporcionan pistas sobre las posibilidades de desarrollo futuro y contienen un "excedente" o "exceso", que no se agota en la mistificación o al volverse legítimas. Con ideales normativos, la sociedad existente puede ser criticada y nuevos modelos para una sociedad alternativa pueden aparecer.


Para Raoul Vanegeim, uno de los exponentes más grandes de la Internacional Situacionista, necesitamos ir más allá de nuestra indignación natural. Debemos establecer colectivos capaces de manejar el mundo en beneficio de los intereses humanos y no los del mercado. Este proceso de reapropiación tiene un nombre: autogestión; una experiencia utilizada muchas veces en contextos críticos. Hemos llegado a un punto en el que dada la implosión de la sociedad de consumo, la autogestión parece ser la única solución, tanto individual como socialmente, ya que de otra manera, el progreso mercantil supersede al progreso humano.


Es curioso que a pesar de que una de las trayectorias más importantes del arte modernista es la erosión gradual de la conciencia de autoría, a través de técnicas como el frotage, el dibujo y la escritura automática, montajes, manchas y salpicaduras de pintura y demás, la edad contemporánea se ha estancado parcialmente gracias a su espíritu mercantil. Aunque los inicios del arte cooperativo están en equipos como Marina y Ulay Abramovic; Christo y Jean Claude; y Gilbert y George, no debemos confundir trabajar en colectivo con trabajar de manera cooperativa. La mayoría de los colectivos han fallado ya que lo único que se gana es que se divida la autoría pero el individualismo permanezca. Si en lugar de concebir la idea de Friedman como un museo del siglo 21 lo hacemos como el arte del siglo 21, entonces podemos crear un arte que a partir de toda la gente pueda construirse a si mismo.






© Yona Friedman & Jean-Baptiste Decavèle
Architecture without building
De Vleeshal, Middelburg.













Soup No Soup, Rijkrit Tiravanija @ Grand Palais, 2012.












 








 dr^k magazine 2013, Ciudad de México.
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