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Por
alguna razón, el círculo social que más frecuento es el de los
pintores. No es porque vea a la pintura como el arte dominante, sino
que su línea temporal goza de tal longitud, que permite entender de una
manera más clara lo que significa el acto de pintar. De cualquier
manera, me parece que una de las frases que más aprecian quienes se
expresan a través de la pintura es: “esas son pinturas de señoras”. ¿Y
qué tiene de malo que las señoras pinten?, ¿en algún momento podrían
superar a los pintores a caso? Lo sorprendente es que las que
consideran su labor como arte, lo hacen gracias a las ideas que un
artista metió en sus cabezas. Este fenómeno está presente no sólo en la
pintura, sino en el resto de las artes y el medio cultural. Es evidente
el deseo que sienten las personas que consumen cultura, por mantener a
esta como una zona de poder y superioridad. En pocas palabras, al culto
no le conviene que todos sean cultos porque él dejaría de serlo culto.
En cambio, una importante característica de la cultura popular, es su
deseo de poder ser ejecutada por quien sea. Al contrario, la Cultura
permanece siendo ajena y consumiéndose como un núcleo de poder. En
tanto la tendencia actual del arte se centra en sus posibilidades de
efectuar cambios sociales, la primer frontera a disolver, es la idea de
que la labor artística no puede ser hecha por todos. Claro que esto fue
planteado por Joseph Beuys hace más de 40 años, pero de nada sirve que
el mundo del arte lo sepa cuando su público lo ignora, y cuando es el
arte quien rechaza a los amateurs. De los sesentas al día de hoy, no
hemos hecho más que predicar entre creyentes. Opuesto a la actitud de
un artista, un jugador de futbol pretende que todas las personas
jueguen. Así, su medio gana mayor popularidad. La fuerza en el soccer
es tal, que despierta pasiones irracionales en sus espectadores. El
arte pocas veces lo logra. Es evidente que algo estamos haciendo mal.
De acuerdo con Kieerkegard, todos los problemas son problemas de
pasiones. Para él, la pasión ayuda al sujeto a proyectarse al infinito
a través de una eternidad de representaciones imaginarias. Así de
manera existencial, quién experimenta la pasión, une por un momento lo
finito y lo infinito trascendiendo su existencia. Lo importante en
Kieerkegard, es que las cosas más sublimes y bellas de la vida no deben
ser escuchadas, ni leídas, ni vistas. Si se quieren, hay que vivirlas.
El fútbol se vive, el arte se ve y se piensa. Es claro que el arte
también tiene grandes pasiones, pero es evidente que aquella que domina
es la de mantener al arte dentro de un contenedor. Afortunadamente creo
haber empezado a notar una tendencia en el arte que regresa a desechar
el raciocinio colocando por arriba a la espiritualidad y la conexión.
Hegel afirmó que ninguna idea tiene un significado fijo, ni tampoco
existe una manera de entender que goze de validez inmutable. Es
curioso, porque Deleuze, gran patrono de los artistas actuales, basó
mucho su pensamiento en Spinoza, quien en el siglo 17 fundió mente y
materia en una sola sustancia. De hecho en Spinoza: Filosofía Práctica,
Deleuze se enfoca en entender la producción del deseo, resaltando como
es éste quien nos empuja entre mayores o menores estados de plenitud.
El deseo y la pasión van de la mano, y por alguna razón el arte los
bloquea para el público popular. Esto me parece curioso, ¿qué no
supuestamente queremos cambiar algo?, ¿Por qué invertimos tanto tiempo
en atacar al poder centralizado, cuándo nuestro círculo es exactamente
lo mismo en el ámbito cultural?
En realidad, la gente que consume y produce la Cultura, sea adinerada o
no, consideran que su labor sólo es incomprendida y rechazada por los
incultos, gente con mal gusto, carente de inteligencia, etc. Si el arte
creado o exhibido no
es de su interés, entonces esa persona forma parte del montón. Lo más
simple es responder con un ataque marginal en contra de ellos y los
pocos que
intentan acercarse a los medios que utilizamos, sin pretension alguna
más que vivir y entender un poco mejor
nuestra labor. Creo que ha llegado el momento de dejar de ser
egoistas, nuestra actitud no nos permite ser queridos por nuestra
comunidad. De continuar como lo hacemos, eventualmente terminaremos
desapareciendo y siendo remplazados por el mass media. Sin embargo, la
opción de
cambiar esto y llevar el arte a nuevos públicos y entendimiendos, está
dentro de cada uno de nosotros.
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God only speaks norwegian,
Andrew Birk, 2010.
Quieres ver algo bonito invéntalo tú.
Xuti 2010, acrílico sobre papel.
Undone Baudelaire's Nightmare, Alonso Cedillo Mata, 2007/2013, acrílico sobre tela.
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