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Monumenta es un encuentro
artístico ambicioso y sin igual organizado por el Ministerio Francés de
Cultura y Comunicación. Cada año Monumenta invita a un artista contemporáneo a
apropiarse de los 13,500 m² de la nave del Grand Palais con una obra creada de
manera especial para el evento.
Monumenta está
abierto a todo, tras el éxito de las primeras tres ediciones dadas a Anselm
Kiefer en 2007, Richard Serra en 2008 y a Christian Boltanski en 2010, en 2011
Anish Kapoor atrajo a más de 270,000 visitantes en seis semanas y media. El
Grand Palais con su impactante bóveda de vidrio de 45 metros, localizado en el
corazón de Paris de manera adyacente a los Champs-Elysées, es una de las joyas
arquitectónicas de la capital.
Para Buren, el edificio debido a su tamaño, historia y belleza es uno de los lugares más difíciles para exhibir. Más que su
arquitectura, la atmosfera del lugar, su luminosidad y la impresión que da de
estar en el exterior cuando uno está en el interior, representa al espíritu de la luz y los
rayos del sol.
El artista ha trabajado con Patrick Bouchain en
varias ocasiones desde la Bienal de Paris en 1985. Para Monumenta, Buren y
Bouchain han formado una mancuerna perfecta. La pieza fue concebida
cuando Buren notó
que la
arquitectura del lugar estaba basada en el círculo y que la herramienta
que más
utilizó su constructor fue el compás. Entonces tuvo la idea de hacer
una especie de
techo a base de cientos de círculos de colores translúcidos, poniendo
énfasis no solo en la enormidad del edificio sino en el volumen del
mismo. Estando lo más vacío posible, de alguna manera se puede moldear
el aire que circula
por él.
Buren escoge sus materiales dependiendo del lugar y
la disponibilidad de los mismos. Para poder pintar la luz, utilizó
película plástica, un material ligero, flexible, transparente tensado en
estructuras circulares de acero hechas especialmente para la muestra. Debido a
que la película sólo se hace en cuatro colores: azul, amarillo, naranja y verde, estos
son los colores que se ven en la muestra. Utilizando un sistema sencillo de
distribución en el que los círculos se ordenan en orden alfabético de acuerdo a
su nombre en francés, se llenó la nave del edificio resultando en 95 círculos
azules y 94 de cada otro color. Al ordenar bleu, jeune, orange y vert se hace
el orden B, J, O, V, B, J, O, V, B, J, O, V, B, J, O, V, B, J, O, V, B el cual
se podría repetir de forma infinita siempre y cuando empezara y terminara con
el azul, generando un bucle.
En el centro, la
proyección circular del domo detiene la acumulación de círculos
abriendo un vacío redondo en el piso. Este anillo está lleno de espejos
circulares que los
visitantes pueden pisar. En ellos se refleja la imagen del domo, el
cual Buren modificó como una especie de tablero de ajedrez,
integrando con plástico azul parte del domo con el cielo.
Para Buren es importante darle libertad a sus espectadores,
por lo mismo suelen haber cientos de posibles puntos de vista a
elegir. La muestra no tiene ningún punto de vista clave, de hecho si lo tuviera,
carecería de sentido.
A lo largo de Monumenta otros artistas intervendrán
la muestra. Habrá presentaciones de danza, literatura, teatro, música e incluso
actos circenses. Para su exhibición en el Grand Palais, Buren se siente
satisfecho de contar con la participación de otros artistas de diversas
disciplinas y está seguro que estos encuentros tendrán grandes recompensas
culturales y estéticas.
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