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Dejar de demoler.
Katia Haus






La costumbre de derrumbar construcciones está presente en todo el mundo, pero México sin duda se perfila dentro de los países con mayor pasión por demoler. Este problema se remonta a que desde la llegada de los españoles a nuestras tierras, los edificios de tiempos pasados han sido destruidos con la intención de erguir sobre ellos algo más imponente.

La verdadera diferencia entre el hombre y el resto de los animales, no es su inteligencia; sino que nosotros producimos basura. Pareciera que al demoler una construcción esta desaparece, pero en realidad el edificio sigue ahí, quizás en otro lugar y en forma de escombro, que aunque en parte se pueda triturar para usar como agregado en vez de arena o grava, siempre quedarán deshechos que sólo ocuparán espacio, cual parásitos. De una manera que pudo llegar a ser visionaria, e incluso adelantarse por varios siglos a Cedric Price (pero que no lo fue), los españoles transformaron muchas de las construcciones prehispánicas en iglesias. Al día de hoy nosotros no transformamos nuestras construcciones, sino que las tiramos a patadas.

A pesar de haber completado relativamente pocos edificios, Cedric Price ha sido una de las más grandes influencias para la arquitectura. Como alternativa a la demolición, la mayor parte de sus proyectos contemplaban su desensamblaje. Ejemplo de esto es el Inter-Action Centre construído en el 71, el cual incluía un manual para desmantelarse a 20 años de su armado. Para Fun Palace (1961), junto con Joan Littlewood, Price comenzó a trabajar en la idea de un laboratorio con instalaciones para danza, música, teatro y pirotecnias, respondiendo a las necesidades de sus visitantes y de las muchas actividades hechas ahí. Utilizando grúas, el edificio se ensamblaría, reordenaría, y desensamblaría moviendo una multitud de muros, plataformas, pisos, techos y escaleras prefabricadas, según sus necesidades.

La anti-arquitectura de Price, existe gracias a que la arquitectura continúa siendo ineficiente para resolver problemas dentro de las condiciones de vida contemporánea. Una de las situaciones más graves que enfrentamos es el establecimiento de núcleos de centralización y a consecuencia la clase de los desplazados. Según price, una de las reglas de la naturaleza de la arquitectura es que debe crear nuevos deseos y ansias, y no resolver problemas. Para poder resolverlos necesita de muchísimo tiempo, volviéndose lenta e inefectiva.

Las ciudades existen para los ciudadanos, y si no trabajan para ellos, las ciudades mueren. Ejemplo de esto son Angkor Wat en Cambodia, y los muchos templos mayas en Yucatán y Chiapas, que desaparecieron en la jungla al dejar de ser necesitados. Por alguna razón, existe una especie de amnesia acerca de las formas experimentales de urbanismo que surgieron en los 60’s como Cedric Price pero también Archigram, y los metabolistas en Japón. Walking City propuesta por Ron Herron en 1964 vía Archigram, propuso construir estructuras robóticas movibles, que pudiesen deambular por el mundo, teniendo inteligencia propia, trasladándose a donde fuese que sus habilidades manufactureras fuesen necesarias. Varias ciudades móviles podrían conectarse entre ellas para formar una Metropolis ambulante, capaz separarse en caso de que su fuerza conjunta ya no fuera necesaria. Las construcciones más cercanas a la idea propuesta por Herron son los portaaviones. Un American Nimitz carga más de 6,000 tripulantes y puede desplazarse a cualquier lugar en el mar en el que se necesite.

Por lo que considero importante regresar nuestra mirada a Price es porque su obra trata acerca de la actividad y el cambio. Una de las pocas construcciones edificadas por él es su aviario en el London Zoo. En él, su forma cambia de acuerdo a la dirección que tenga el viento y fue el primer paso para otro aviario que nunca se construyó, el cual incluso iba a salirse del zoológico dependiendo de la dirección en la que los pájaros quisieran volar.  

En la década de los 50, Archigram propuso la Ciudad Instantánea, una construcción capaz de desplazarse utilizando globos. Adelantándose más de 60 años a su época, proponían una serie de infraestructuras itinerantes que aportarían posibilidades culturales presentes en grandes ciudades pero dentro de áreas periféricas a través de avances tecnológicos. Como mencioné en un principio, el problema más grande que la arquitectura ha ignorado durante años es el desplazamiento de gente hacía las periferias de los núcleos o ciudades desarrolladas. Esto genera un sentimiento de inferioridad ante el “aparente brillo” que tienen los habitantes de la ciudad sobre la periferia. Este problema está presente hasta en las comunidades más utópicas; no es lo mismo vivir a 5 minutos de un Caracol, a tener que caminar dos horas por la Selva Lacandona para llegar a él. Para contrarrestar esto, Archigram propuso aportar temporalmente un foco cultural y de ocio a estas áreas periféricas, fomentando el desarrollo de iniciativas estables en cada una de sus ubicaciones, generando una red cultural a nivel mundial.

En el 2004 Will Alsop construyó el Sharp Centre for Design como expansión del Ontario College of Art and Design en colaboración con Robbie/Young+Wright Architects. Se trata de un prisma rectangular que expande el espacio público urbano que tiene debajo: un conjunto de edificios victorianos que albergan el OCAD. Al elevar el edificio sobre de las construcciones previas, no sólo se construyó el SCD, sino que además se construyó debajo un espacio público, el Butterfield Park, el cual le agiliza el paso a los peatones. Siguiendo el ejemplo de Price, y no muy lejos de Zaha Hadid, Aslop sólo ha construído aproximadamente el 10% de los edificios que ha diseñado. Para él, lo importante es diseñar edificios todo el tiempo y así poder especular a través del dibujo.

Es importante voltear a ver a esta nueva ola de arquitectos, así como a Price y Archigram, que en vez de demoler, proponen el transito, el cambio y la adecuación de la arquitectura con su entorno y nuestros cuerpos. Desde hace tiempo el arte está mirando en esta dirección. Ejemplo de lo anterior es la cercanía que tiene Hans Ulrich Obrist con Yona Friedman y Cedric Price, así como sus muestras Cities in the move e Il tempo del Postino, en las que lo que importa es cómo la exposición va cambiando conforme se traslada de lugar (algo no muy lejano a la utópica Instant City de Archigram). También uno de los pioneros en el arte de performance y el cuerpo, Vito Aconcci, considera al día de hoy que el camino es el diseño. Esta postura tiene muchísimo sentido en tanto el diseño tiene una relación estricta con nuestro cuerpo y sus posibilidades en el espacio. Al final, el mensaje se puede ver con claridad en el segundo aviario de Price: Los pájaros, habitantes de dicho espacio, son quienes en base a sus necesidades  y su vuelo en distintos sitios, dan movimiento y reconfiguran su ciudad.






Edificio de Woodward en Vancouver siendo demolido.




Instant City, Archigram.





Snowdon Aviary, London Zoo, Cedric Price.





Sharp Centre for Design, Will Aslop, Ontario, Canada.





Fun Palace, Cedric Price.


















 dr^k magazine 2013, Ciudad de México.
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