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Se
cree que la ciencia ficción ha puesto la pauta para muchos de los
desarrollos tecnológicos. Según esta creencia, el hombre inventa
primero en Ciencia Ficción y después crea en el mundo real. En otras
palabras, primero fabrica el concepto y luego el dispositivo. Al
parecer, las predicciones de la CF sólo se han equivocado en creer que
el tamaño de las computadoras era equivalente a su tamaño físico. Pero,
¿realmente es en esta zona donde actualmente recae el poder del que
goza la ficción? O más bien, ¿la categoría ficción nos permite brincar
casi todos los límites establecidos?
Cada vez aparecen más artistas que trabajan entre los límites de la
realidad y la ficción. Así, brincan hacia zonas a las que no se podría
acceder de otro modo. Es el equivalente a los bugs en los juegos. A mediados del año
pasado escribí una nota apoyando un proyecto de este tipo: El
Guantanamo Bay Museum of Art and History. Una pieza que afirmaba que el
gobierno de Obama había decidido transformar su base militar en
Guantánamo en un museo de Arte Contemporáneo al que nadie podía
asistir. Ofreciendo residencias vía e-mail y pidiendo visas militares
para poder conocer el museo, lanzaron su página web. Esta pieza
despertó una ola de indignación que reactivó las exigencias de poner fin
a la postergación del cierre total de la base. Del mismo modo, The
Yes Men subieron a la web la pag georgebush.com, idéntica al sitio oficial
georgewbush.com, exceptuando el contenido, el cuál consistía en todos
los actos vergonzosos y corruptos hechos por el presidente.
Los medios de comunicación electrónica se han prestado para truquear la
realidad con la ficción sin que eso sea notorio para conseguir una
reacción en los usuarios. Una de las características de estos proyectos
es que la mayoría no le dejan ver a la gente que son ficción hasta que
ya se han involucrado por completo. En 1997, la película The Game,
proponía un juego en el que una compañía mezclaba a tal punto la ficción con la realidad que volvía imposible diferenciarlas. El
Guantanamo Bay Museum of Arts and History fue el resultado colaborativo
entre artistas y teóricos que tenían la intención de criticar el Detention Facility y asegurar la posibilidad de su cierre. En
palabras de Rene Guerne, el museo si es real, sólo que no existe el
lugar físico en la Bahía de Guantanamo. El museo imaginario obtiene su
poder de una premisa muy bella: si Guantánamo existe gracias a las
ficciones creadas por el gobierno norteamericano, entonces quizas puede
cerrarse utilizando otra ficción. ¿Puede el cambiar el sitio web de las
instalaciones militares en Guantánamo, haber sido el primer paso para
cambiar la realidad del lugar en Cuba?
Los italianos Eva y Franco Mattes, quienes han trabajado juntos desde
1994, en ocasiones bajo el alias 0100101110101101.org, inventaron un
artista llamado Darko Maver. Este recibió todo tipo de
cobertura en distintos medios e incluso participó en la 48va Bienal de
Venecia en 1999 dentro del pabellón italiano. Tiempo después fue
revelado
como un ser ficcional. De la misma manera, el duo radicado en Nepal,
Sin Kabeza Productions, integrado por Lissette Olivares y Cheto
Castellano, metió a su perro Luk Kahlo, en el archivo compilado por Tue
Greenfort “The Wordy House”, un evento de dOCUMENTA(13), en el que
participaron artistas como Jeff Koons, Marina Abramovic, Guillermo
Calzadilla, Julieta Aranda, Jimmie Durham y Jannis Kounelis entre
muchos más, poniendo en jaque a la idealización de la Bienal de Venecia
y dOCUMENTA que tenemos.
Es en este margen donde ya varios artistas comienzan a trabajar,
aprovechando que la ficción puede dar un mensaje mucho más fuerte y
exhibir a través de ella la realidad. Entonces las posibilidades de la
ficción son infinitas, pero lo más importante es que la ficción ya no
indica que algo no sea cierto. Sino que facilita que cosas nuevas sean
posibles.
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El Guantánamo Bay Museum of Arts and History en Google Maps.
Intervención de The Yes Men en el New York Post con una nota falsa sobre una emergencia climática.
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