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¿Por qué somos mejores personas dentro que fuera del internet?
Alonso Cedillo Mata






Si bien todas las herramientas creativas fueron en un principio ideadas para tener control sobre nosotros, el internet sigue sin ser una excepción. De hecho es que gracias al deseo de querer controlar a la población, permitimos que el gran hermano esté presente en nuestras vidas a cambio de tener una comunicación que de niños nunca imaginamos tener. Al final que más da que se estén metiendo a nuestras vidas a través de la red que integramos. El internet fue construído y sigue siendo construído por la gente. Es nuestro Vietnam para los que buscan oprimir y controlar. Entre más se metan, más los podemos atacar y exponer.

Ya hemos visto muchos frutos del internet, siendo esta revista uno de los millones que existen. ¿Cómo quieren que creamos que está mal haber construído un lugar en el que la gente comparte lo que con tanto trabajo compra, aprende u obtuvo como resultado de largas horas de navegar por la red? Todo con la intención de conocer gente nueva, ayudar a un desconocido, conseguir comentarios positivos o bien unos cuantos dólares con google adsense. Pero claro, es más fácil perseguirnos acusándonos de piratería o evasión de impuestos que perseguir a los verdaderos criminales; nosotros no sabemos pelear del todo bien y tenemos computadoras en lugar de armas de fuego. Ya existen proyectos como Change.org y Wikileaks que desde el internet, han causado un gran impacto fuera de él. Pero la mayoría de sus usuarios siguen siendo mejores personas a través de páginas como facebook, Youtube y el mismo Change, que lo que lo son fuera de la red. Incluso es probable que personas que comparten a través del internet, sean unos absolutos tacaños a su exterior.

Mi punto no es obtener una respuesta al por qué somos mejores dentro del internet que fuera de el. Nuestro perfil de facebook (como le dice Morpheus a Neo al entrar al programa de carga previo a la Matrix), es la proyección digital de nuestro ser. Esta, es una versión de nosotros mismos con muchos menos defectos que la que encarnamos. Mi interés se sitúa en entender por qué creemos que los cambios que efectuamos en internet no los podemos hacer también a su exterior. Hace ya casi cuatro años, dos de mis mejores amigos, Jose Antonio Castilla y Victoria Núñez, comenzaron un experimento increíble. Decidieron utilizar el tiempo que jugaban Farmville en sembrar y cuidar distintas plantas para hacer un jardín ambulante. Este se podía acomodar de muchísimas maneras a lo largo del espacio que ocupaban en nuestra escuela. El jardín fue creciendo y reubicándose. También el grupo que lo frecuentábamos fue creciendo cada vez más. Al día de hoy, aunque redujo mucho su tamaño, sigue estando presente después de que los integrantes originales se graduaron hace ya más de dos años.










Fue justamente otro amigo, quien es casi mi hermano quien me dijo: la gente trabaja por dinero pero es capaz de morir por el reconocimiento. Esta es la verdad, y es lo que nos hace ser tan buenos en internet. Ahí nuestras habilidades y saber se reconocen. Firmamos peticiones porque sentimos que nuestro nombre pesa. Esta es la idea más pura de nuestro ser. No necesitamos escribir en un papel o dejar una huella dactilar, mucho menos una foto. Es nuestro nombre el que resuena y se reafirma. Lo mismo ocurre cuándo hacemos un tutorial, o si nos encontramos con la solución que necesitábamos gracias a que alguien se dio el tiempo de grabarla o escribirla. Incluso Joshi, uno de los primeros virus creados para pc, obligaba al usuario infectado a felicitar al autor en el día de su cumpleaños, si se quería seguir trabajando en la computadora.

Invertimos una cantidad enorme de tiempo en internet porque ahí tenemos más libertad de ser lo que realmente somos. Hablar de la música que descubriste el día anterior mientras escuchas una clase te puede costar la expulsión de la misma. Mientras, al otro lado puede haber un número considerable de personas impacientes por ver que tienes para recomendar o bien darte con urgencia algo que escuchar. Y justo de eso se trata la música hecha con computadoras, y ahora el video, la animación y la web: cualquiera puede hacerlo porque lo que importa sólo es que existe y cómo es que lo hace. La cuestión es cómo hacer para facilitar que la gente vea que es igual de sencillo hacer cambios a través de internet que fuera de él.

La problemática de por qué somos mejores dentro del internet que fuera de él está presente en muchísimos de sus usuarios. No hablo de ser mejores en un sentido de éxito, sino que en internet nos sentimos motivados a hacer algo que pueda importar o tenga un impacto. Colaboramos y cooperamos, volviéndonos la mejor versión de nosotros mismos. Si nos encontramos ante un obstáculo o caemos, nos levantamos hasta lograr vencerlo. No nos deprimimos como ocurre en el mundo análogo.   

Ahora que con el internet reafirmamos nuestra presencia, ¿por qué no dejar de separar nuestro cuerpo de nuestra proyección digital en dos seres y mejorar como personas sin importar en que mundo nos desenvolvamos?












 







 dr^k magazine 2013, Ciudad de México.
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