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Si
bien todas las herramientas creativas fueron en un principio ideadas
para tener control sobre nosotros, el internet sigue sin ser una
excepción. De hecho es que gracias al deseo de querer controlar a la
población, permitimos que el gran hermano esté presente en nuestras
vidas a cambio de tener una comunicación que de niños nunca imaginamos
tener. Al final que más da que se estén metiendo a nuestras vidas a
través de la red que integramos. El internet fue construído y sigue
siendo construído por la gente. Es nuestro Vietnam para los que buscan
oprimir y controlar. Entre más se metan, más los podemos atacar y
exponer.
Ya hemos visto muchos frutos del internet, siendo esta revista uno de
los millones que existen. ¿Cómo quieren que creamos que está mal haber
construído un lugar en el que la gente comparte lo que con tanto
trabajo compra, aprende u obtuvo como resultado de largas horas de
navegar por la red? Todo con la intención de conocer gente nueva,
ayudar a un desconocido, conseguir comentarios positivos o bien unos
cuantos dólares con google adsense. Pero claro, es más fácil
perseguirnos acusándonos de piratería o evasión de impuestos que
perseguir a los verdaderos criminales; nosotros no sabemos pelear del
todo bien y tenemos computadoras en lugar de armas de fuego. Ya existen
proyectos como Change.org y Wikileaks que desde el internet, han
causado un gran impacto fuera de él. Pero la mayoría de sus usuarios
siguen siendo mejores personas a través de páginas como facebook,
Youtube y el mismo Change, que lo que lo son fuera de la red. Incluso
es probable que personas que comparten a través del internet, sean unos
absolutos tacaños a su exterior.
Mi punto no es obtener una respuesta al por qué somos mejores dentro
del internet que fuera de el. Nuestro perfil de facebook (como le dice
Morpheus a Neo al entrar al programa de carga previo a la Matrix), es
la proyección digital de nuestro ser. Esta, es una versión de nosotros
mismos con muchos menos defectos que la que encarnamos. Mi interés se
sitúa en entender por qué creemos que los cambios que efectuamos en
internet no los podemos hacer también a su exterior. Hace ya casi
cuatro años, dos de mis mejores amigos, Jose Antonio Castilla y
Victoria Núñez, comenzaron un experimento increíble. Decidieron
utilizar el tiempo que jugaban Farmville en sembrar y cuidar distintas
plantas para hacer un jardín ambulante. Este se podía acomodar de
muchísimas maneras a lo largo del espacio que ocupaban en nuestra
escuela. El jardín fue creciendo y reubicándose. También el grupo que
lo frecuentábamos fue creciendo cada vez más. Al día de hoy, aunque
redujo mucho su tamaño, sigue estando presente después de que los
integrantes originales se graduaron hace ya más de dos años.
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Fue justamente otro amigo, quien es casi mi hermano quien me dijo: la
gente trabaja por dinero pero es capaz de morir por el reconocimiento.
Esta es la verdad, y es lo que nos hace ser tan buenos en internet. Ahí
nuestras habilidades y saber se reconocen. Firmamos peticiones porque
sentimos que nuestro nombre pesa. Esta es la idea más pura de nuestro
ser. No necesitamos escribir en un papel o dejar una huella dactilar,
mucho menos una foto. Es nuestro nombre el que resuena y se reafirma.
Lo mismo ocurre cuándo hacemos un tutorial, o si nos encontramos con la
solución que necesitábamos gracias a que alguien se dio el tiempo de
grabarla o escribirla. Incluso Joshi, uno de los primeros virus creados
para pc, obligaba al usuario infectado a felicitar al autor en el día
de su cumpleaños, si se quería seguir trabajando en la computadora.
Invertimos una cantidad enorme de tiempo en internet porque ahí tenemos
más libertad de ser lo que realmente somos. Hablar de la música que
descubriste el día anterior mientras escuchas una clase te puede costar
la expulsión de la misma. Mientras, al otro lado puede haber un número
considerable de personas impacientes por ver que tienes para recomendar
o bien darte con urgencia algo que escuchar. Y justo de eso se trata la
música hecha con computadoras, y ahora el video, la animación y la web:
cualquiera puede hacerlo porque lo que importa sólo es que existe y
cómo es que lo hace. La cuestión es cómo hacer para facilitar que la
gente vea que es igual de sencillo hacer cambios a través de internet
que fuera de él.
La problemática de por qué somos mejores dentro del internet que fuera
de él está presente en muchísimos de sus usuarios. No hablo de ser
mejores en un sentido de éxito, sino que en internet nos sentimos
motivados a hacer algo que pueda importar o tenga un impacto.
Colaboramos y cooperamos, volviéndonos la mejor versión de nosotros
mismos. Si nos encontramos ante un obstáculo o caemos, nos levantamos
hasta lograr vencerlo. No nos deprimimos como ocurre en el mundo
análogo.
Ahora que con el internet reafirmamos nuestra presencia, ¿por qué no
dejar de separar nuestro cuerpo de nuestra proyección digital en dos
seres y mejorar como personas sin importar en que mundo nos
desenvolvamos?
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