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Dos
artistas, estudiantes del décimo semestre de la Licenciatura en Artes
Visuales de la Escuela Superior de Artes de Yucatán, presentaron sus
exposiciones individuales dentro de dos espacios culturales ubicados en
la ciudad de Mérida, Yucatán. José Luis Bojórquez inauguró su
exposición bajo el nombre Arqueologías, el día 15 de febrero de 2013 en
la galería Ex Arte Actual de reciente apertura; mientras que Rafael
Gamboa hizo lo propio con su exposición titulada El registro áureo,
dentro de la sala ESAY-MACAY del Museo de Arte Contemporáneo Ateneo de
Yucatán, el día 21 de febrero de 2013.
Es curioso ver cómo estos dos artistas abordan temáticas ligadas con la
temporalidad y la memoria. José Luis Bojórquez lo hace mediante el
rescate de elementos que puede -y sabe- reinterpretar pues en algún
momento formaron parte de su pasado, o del pasado de alguien cercano a
él. Rafael Gamboa emplea herramientas contemporáneas para proyectar un
rescate y parafraseo de elementos que forman parte de una conciencia
social.
Al momento de llegar a Ex Arte Actual e ingresar a la muestra
Arqueologías, se puede encontrar el trabajo de un artista que ha
mostrado un empeño en producir obra sin pretensiones falsas. En la hoja
de sala Rafael Penroz menciona que José Luis no busca ser una
cenicienta del arte en espera de una subvención institucional que le
permita convertirse un productor de arte, y su obra lo demuestra,
podemos encontrarnos desde un par de tazos que funcionan como parte de
una instalación conformada por obras individuales, notas de
pensamientos acerca del arte, portadas historietas y de discos de rock,
hasta fotocopias de fotografías antiguas que han sido intervenidas. Él
es uno de los ejemplos que podemos encontrar en las universidades que
imparten carreras de artes; cuando una persona decide estudiar arte se
da cuenta que es necesario dedicar la mayor parte del día a la
producción de su obra, esto lo ubica en una situación en la cual debe
decidir hacia dónde dedicar sus ingresos, mismos que como estudiante
son limitados: producción de obra, pago de colegiaturas, transporte,
alimentación, e incluso renta, entre otros gastos. Es por eso que
Arqueologías hace hincapié a un rescate de objetos que en su mayoría
fueron encontrados, ya sea en la memoria del artista o de manera
física, el conjunto de estos objetos en su totalidad es el que otorga
el valor a la exposición de José Luis, y no la individualidad en cada
una de las piezas. Incluso al observar las pinturas en gran formato, o
los grabados en técnica tradicional, el espectador no pierde la idea
primaria de la muestra, a pesar de que la producción de esas piezas es
más elaborada que otras en el resto de la exposición.
El punto débil en Arqueologías recae en la selección excesiva de piezas
presentadas, además de un desacierto en el montaje de algunas de ellas,
hizo falta un mayor trabajo curatorial que terminó por incurrir en una
falta de cuidado museográfico acorde a las piezas presentadas.
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En cuanto a la exposición El
registro áureo, de Rafael Gamboa,
se puede dejar en claro que estuvo muy cuidada en el aspecto estético,
cumple con los estatutos propios de una muestra institucional y refleja
la experiencia de un artista que ha tenido una formación profesional en
el medio artístico. Rafael presenta una exposición que se convierte en
un diagrama de la información enviada al espacio dentro de un satélite,
con intenciones de ser rescatada por alguna forma de vida
extraterrestre. Después de casi 36 años esto no ha ocurrido. Es
entonces que a raíz de un rescate extemporáneo se origina El registro
áureo, mostrando a través de medios digitales, surgidos de los avances
tecnológicos, una serie de elementos registrados en el pasado,
reinterpretados por el artista y que al ser presentados en una
exposición dentro de un recinto institucional como lo es el MACAY,
pretende hacer una analogía del futuro del arte, proponiendo que
gracias a esta tecnología se podría concebir una nueva manera de
generar conocimiento artístico. El público asistente a la exposición no
termina de comprender las obras presentadas por Rafael, lo que genera
confusión acerca de la intención en la muestra artística.
En
la actualidad al artista se le exige ser creativo y presentar obras
que rompan con los cánones del arte y la cultura, obras que le permitan
al espectador tener una experiencia fuera de lo común, El registro
áureo no cumple del todo con esta exigencia y quizás este sea tanto su
punto débil como su punto de apoyo. A mi parecer, la exposición tiende
a volverse una pauta acerca de la capacidad de observación y reflexión
que el público exige a las muestras artísticas y al arte contemporáneo,
sin tener en cuenta que dicha observación y reflexión debe ser
aplicada, también, al mismo público. Un público que busca consumir
nuevas experiencias sin reflexionar el por qué de esta búsqueda, es
entonces cuando encuentra decepción al no entender la exposición y ver
que sus exigencias no fueron satisfechas, tachando de insuficiente una
muestra que no busca ser lo que todo mundo espera, sino que se
convierte en un reflejo de su propio comportamiento.
Rafael
menciona, en una entrevista acerca de la exposición, que los
registros originales enviados al espacio buscan representar –lo bello
de la humanidad cuando la realidad es otra cosa–, quizás esta frase sea
la analogía ideal para describir "El registro áureo". No creo que la
exposición se limite a la obras presentadas en la sala, pues el
público, el estado actual del arte, los recintos, y todos los actores
que conforman el circuito artístico contemporáneo, también se vuelven
partícipes de la reflexión que Rafael propone en esta muestra artística.
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