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José Miguel González Casanova y el Banco Intersubjetivo de Deseos.
Daniela Gil
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José
Miguel Gonzáles Casanova es una artista multidisciplinario mexicano
bien conocido por sus papeles diversos en materia de autogestión,
pedagogía, interdisciplina, docencia, arte público y producción visual.
Iniciativas como el espacio independiente Temístocles 44, el Taller de
Arte Tepalacatlalpan en Xochimilco, el Taller de Interacción Urbana, el
Seminario de Medios Múltiples de la ENAP, el plan de estudios de la
Escuela Superior de Artes de Yucatán, el Jardín de Acádemus en el MUAC
y por supuesto el Banco intersubjetivo de deseos; sitúan a Gonzáles
Casanova en un terreno de producción integral, en donde el artista se
ocupa también de aspectos que determinan el desarrollo de su medio,
como la vinculación, la descentralización y la educación. [1]
El Banco Intersubjetivo de deseos nace en 1998 y se mantiene hasta
nuestros días. Es una acción artística constituida por múltiples
directrices que implican el trabajo de campo, la interacción directa e
indirecta con terceros, el análisis estadístico, el performance y la
crítica socio política. Es una acción artística que busca construir una
economía del deseo en un sentido teórico y práctico.
Este proyecto se constituye como un estudio de campo en función de los
objetos de deseo que predominan en nuestra sociedad. Con base en la
premisa de que “el dinero es el tiempo pasado del trabajo realizado”,
Gonzáles Casanova decidió crear una moneda que simbolizara “el tiempo
futuro del deseo” a través del intercambio directo con miles de
subjetividades. [2] En la primera etapa del proyecto, los primeros 2000
deseos encontrados en la ciudad de México fueron traducidos en 2000
monedas que Gonzáles Casanova intercambiaría de manera personalizada
con cada sujeto en distintos puntos de América regalando a los
participantes del proyecto monedas cuya plusvalía representa todos los
deseos recolectados a cambio de uno suyo. La imagen de las monedas
emula una serpiente precolombina como referencia a una cultura del
intercambio funcional, yuxtapuesto a una cultura contemporánea en donde
la economía y la adquisición de bienes responden a una lógica del deseo
desarrollada en base a un sistema capitalista [3] que en gran medida se
sostiene de una cultura del fetiche. El BID comprende una geografía que
pasa por la Ciudad de México, La Habana, Bogotá, Buenos Aires, Caracas
y Quebec, entre varios más, sumando los deseos recolectados en diversas
muestras y exposiciones que han incluido instalaciones interactivas que
se nutren de los deseos de cada espectador, a quien se le pregunta por
su mayor anhelo, su deseo más oculto y su deseo más profundo. Para el
año 2010 el proyecto contaría con más de 20,000 deseos acumulados
gracias a la construcción de un portal web (www.bid.com.mx) el cual
carga y actualiza constantemente el banco. [2]
El BID deviene en un tejido que hace evidentes los anhelos colectivos,
arrojando al mismo tiempo una serie de coincidencias que revelan
síntomas culturales relacionados con el progreso, tales como el deseo
de reconocimiento, éxito, riqueza o comodidad; la búsqueda de
renovación o cambio en un sentido político, individual y social; o bien
principios instituidos, como el bienestar de la familia, el amor o el
deseo de un porvenir positivo. [2] El trabajo de Gonzáles Casanova
cuestiona los mecanismos y valores de las sociedades capitalistas y los
subvierte jugando un doble juego al emitir moneda y hacer referencia
irónica al Banco Interamericano de Desarrollo.[3]
Esta
acción tuvo un proceso evolutivo interesante en lo que respecta a los
medios de diseminación y recolección de deseos. Inició a partir del
contacto directo con miles de sujetos valiéndose de una básica
comunicación bidireccional de manera personal con el artista; Casanova
tardó 10 años en repartir e intercambiar las primeras 2000
monedas cara a cara con 2000 personas explicando a cada una el proyecto
[2] y formulando las mismas tres preguntas mencionadas anteriormente.
Con el tiempo fue sumando estrategias de comunicación con el público
deseante, como dispositivos expuestos en museos, que mezclaban
video e instalación emulando fuentes de los deseos que recolectarían
cada vez más capital. [2] Este hecho me parece especialmente
interesante si lo sumas al trabajo público que la acción implicó, el
hecho de insertar estos dispositivos en espacios como museos o
academias genera un comentario crítico, se pone en jaque la posición de
los sujetos que componen el aparato artístico, se hace a un lado la
concepción de la obra como espejo individual o fetiche
comercializable y se abre a la multiplicidad de subjetividades
que componen el entorno, incluyéndolos a todos como factores decisivos
para la construcción de la obra. En este contexto, la pieza deviene en
un prisma de muchas caras; es una pregunta abierta hacia el futuro, es
un comentario sobre los medios de producción, sobre el marcado y los
públicos artísticos, al mismo tiempo es un dispositivo económico, un
banco utópico que se enriquece de los deseos del otro y funciona
también como un mecanismo estadístico que arroja síntomas,
expectativas, condicionamientos y anhelos sociales; este último punto
se refuerza con la inclusión del proyecto en la red ya que abre el
espectro de comunicación a un contexto global.
Esta acción, junto con la mayor parte del trabajo de José Miguel
Gonzáles Casanova, pone sobre la mesa posturas que me parecen muy
importantes, mismas que me llevaron a seleccionar esta obra como objeto
de estudio: El cuestionamiento hacia una institución artística
sumergida en el hermetismo, el individualismo y la élite. La
importancia de descentralizar la labor artística y trasportarla a la
esfera pública. La acción artística como medio de contacto entre
individuos y espejo de tendencias sociales. El arte como mecanismo para
plantear posibilidades alternativas a futuro. Estos son los puntos
principales que puedo resaltar en esta pieza, sin embargo cabe recalcar
que el trabajo de Gonzáles Casanova no se queda en los deseos, sino que
propone constantemente, ejercicios prácticos de inclusión de nuevos
públicos y expositores en las esferas institucionales, como es el caso
del Jardín de Academus que reunió 31 proyectos por medio de una
convocatoria, insertando en el marco del MUAC grupos, artistas y
colectivos que habían sido excluidos de los espacios
institucionalizados, esta iniciativa llenó dos salas completas del
MUAC. [5] Otros ejemplos son la apertura de espacios
independientes como Temístocles 44, Proyectos de intervención colectiva
en espacios públicos como el Taller de Interacción Urbana,
investigaciones pedagógicas, docencia y la siempre relevancia de la
autogestión y la colaboración.
“A mi me parece que la parte importante del proceso artístico no es
solo la producción[….]por ello tomo una postura crítica frente a
la institución artística ya que limita los medios, públicos y espacios
de la producción artística[….]parte del compromiso creativo debe ser la
creación de canales de producción que se abran a nuevas lecturas y
sobre todo, la creación de nuevos públicos que realicen estas
lecturas.” [4] (J. M. G. C.)
Gonzáles Casanova también comenta el papel del productor. Si como
artistas, no estamos cómodos ni nos parece funcional, actualizado o
ético el sistema del cual dependemos, no basta con criticarlo entre
amigos, no basta con hacer una pieza que hable de ello, aunque termine
expuesta en el Guggenheim. Se necesitan acciones complementarias que
desde la raíz permitan un desarrollo positivo. El artista como un
productor integral, que además de producir objetos artísticos pueda
generar políticas culturales, abrir espacios, incidir en la educación,
crear plataformas alternativas para el mercado y consumo artístico.
Actuar sobre nuestro contexto desde una perspectiva teórica, práctica y
coherente.
[1]Para mayor información consultar: Seminario de Medios Múltiples / Biografía José Miguel González Casanova http://mediosmultiples.mx/news.html
[2]Banco intersubjetivo de los deseos: Entrevista con José Miguel González Casanova (audio) http://www,codigoradio.cultura.df.gob.mx
[3] e-fagia collectivo / http://e-fagia.org/digevent07curmr.html
[4] Entrevista a Miguel Gonzáles Casanova en drik Magazine / https://drik.mx/01042012/casanova.html
[5] Discurso visual: Graciela Schmilchuk: Nuevas modalidades del Arte Público / http://discursovisual.net/dvweb19/aportes/apograciela.htm
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