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Idiosyncratic Fashionistas
Marieta Malpica
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Valerie
and Jean, bloggers y curadoras de Nueva York y sus alrededores, son
conocidas por su blog Idiosyncratic Fashionistas. Este par es la prueba
viviente de que las mujeres de edad no son invisibles ni están muertas
en lo que se refiere a lifestyle y moda.
Este dúo nómada chic y urbano, está más vivo que nunca y
posiblemente no usarán nunca la ropa que usan nuestras abuelas. De
hecho, han comenzado una fuerte resistencia contra las columnas en las
revistas de moda, que categorizan lo que las mujeres deben usar en
ciertas décadas de su vida.
Es maravilloso cómo a este par le resulta divertido cuando un "experto
en moda", recomienda quitarse el sombrero al usar moda ecuestre
en la calle. Las Idiosyncratic Fashionistas aman tanto los sombreros
que Jean una vez pensó en comprar un sombrero de perro miniatura
en una tienda de mascotas. Los sombreros de Valerie resultan tan
majestuosos, que evocan para ellas a los tocados de plumas de
native-americans o a los penachos mesoamericanos. Ella y Jean son
el equivalente en la moda al comentario de Keith Richards sobre Ronnie
Wood, ambos son malos guitarristas, pero juntos suenan mejor que 10
guitarristas al mismo tiempo.
El lema del dúo es “Envejeciendo con brío!” y desde hace un par de años
están redefiniendo los nucleos de moda en el Upper East Side, cómo lo
son la Julie Artisian’s Gallery y Tender Buttons, La Meca para los
amantes de los botones. Algo que me parece curioso es cómo se han
desplazado motivos clásicos de la moda hasta el punto de considerarlos
anti-estéticos. Originalmente fue Elsa Schiaparelli quién buscó
mantener la tradición de los sombreros, situación que la llevó a
colaborar con artistas como Salvador Dalí, Jean Cocteau y Alberto
Giacometti. Sin embargo, su marca nunca superó la WWII y cerró en el
54.
Una cuestión importante, presente no sólo en Schiaparelli, sino en
diseños de muchos diseñadores de hoy en día, es qué la ropa se
considera imposible de usar por qué quiénes la usamos deseamos
mantenerla como tal. No sé si sentirme triste o con bríos de qué sea un
dúo de señoras ya grandes, quienes buscan redefinir la idea de cómo
vestirnos y cómo sentirnos con y respecto a la ropa que usamos, pero
sin duda, está en nuestras manos abrirle las puertas que las
convenciones le han cerrado al mercado de la moda experimental y sus
accesorios.
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