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Consumismo.
Justy Rames



En 1923, Alfred H. Barr, quién sería el primer director del MoMA, fue contratado por el Wellesley College, una universidad al oeste de Boston. Barr pensaba que entender la cultura popular era necesario para entender cualquier actividad artística. Por lo mismo, sus alumnos estudiaban diseño, arquitectura, cine, escultura y fotografía. Para sus clases de historia del arte, las lecturas obligadas eran exclusivamente Vanity Fair, The New Yorker, y The New Masses. Cambió también en sus programas los viajes de campo, ejemplo de ésto: pasar por alto los museos de Harvard para contemplar la fábrica de dulces Necco en Boston, Massachusetts.

En 1929, ya con su Carnegie Fellowship, Barr fue nombrado a sus 27 años director del recién fundado MoMA . Ahí se volvió una de las fuerzas más influyentes en el desarrollo del interés popular hacia el arte moderno a través de muestras como la de Van Gogh  en 1935 y la retrospectiva de Picasso en 1939, la cual abrió el pánorama de la obra del artista y marcó la pauta para el resto de las retrospectivas en el museo.

Una de las posturas más comunes en torno al arte, es que la alta cultura no se mezcla con la cultura popular. Así el Arte se posiciona sobre la gente, exigiendo subir de nivel para poder llegar a una especie de iluminación. Me parece que el arte tiene que aprender mucho de la cultura popular. Escucho de manera incontable al medio del arte quejarse de la falta de público y la mediocridad de los medios masivos. Por alguna razón, la cultura chatarra o cultura popular, tiene tanto éxito y la alta cultura no.

Estamos en tiempo de reevaluar prioridades y analizar situaciones. He escuchado decir que la cultura masiva de verdad describe y es un retrato de lo que es nuestra sociedad, mientras el arte ya no consigue hacerlo. El problema de las elites culturales es que muchas desean permanecer bajo su condición de elite. Nadie desea popularizarse ni venderse a los medios, pero mientras esto no ocurra, la cultura popular seguirá siendo basura, así como la mentalidad de la gente que la consume.

Si el arte se percibe por sus cualidades materiales, y su naturaleza objetual, entonces se está contemplando y está funcionando como si fuera una artesanía. Dejar de lado la idea, es dejar de lado la esencia misma que transforma a un objeto en arte. Trabajando alrededor de una idea, tomando ésta como la última consecuencia y no a su contenedor, la pintura, la fotografía y la escultura pueden llegar a ser formas artísticas, al igual que el diseño, la arquitectura, las matemáticas, y demás.

Sólo con el entendimiento de que el arte se puede hospedar dentro de cualquier disciplina, podemos concebir la idea de que cualquier cosa puede ser una obra de arte.  Las discusiones entre los distintos medios de expresión ha existido por cientos de años. Ya bien entrado el renacimiento italiano, Miguel Ángel y Leonardo discutían incansablemente sobre qué era más difícil, si pintar o esculpir. De la misma manera, seguimos discutiendo hasta el día de hoy, bajo parámetros estúpidos, qué disciplina supera en dificultad de ejecución a las otras. Esto deja ver, que llevamos mas de 600 años discutiendo las mismas problemáticas, en el mismo entendimiento en el que lo hacía la elite cultural renacentista durante el quattrocento y el cinquecento.

Así llevamos viviendo siglos un atraso que no nos permite desarrollar nuestra producción cultural y artística de una manera eficiente y adecuada con la realidad actual. El arte tiene mucho que aprender de la moda, el diseño, el cine, la cultura de masas, las telenovelas y demás. Persiguiendo un arte culto, qué sólo busca ser culto, jamás se logrará efectuar ningún cambio. Si seguimos cercando al arte con fronteras, que le delimiten un lugar y un espacio determinado, estamos entorpeciendo las cualidades creativas en las personas. Al remover los límites, no queda nada que pueda frenar a la creatividad en el arte para encontrar nuevos horizontes.








Fábrica de dulces Necco, en Boston Massachusetts.











Alfred H. Barr










Carta de Alfred H. Barr a Fernando Zóbel de Ayal, uno de los pintores más importantes del s XX.







 






 dr^k magazine 2013, Ciudad de México.
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