Victoria Pacheco Beristain
Victoria
Pacheco Beristain es una artista oriunda de la Ciudad de Oaxaca.
Comenzó su formación como fotógrafa pero al poco tiempo decidió
trabajar también en talleres de grabado y litografía en su ciudad
natal.
La obra de Victoria tiene una fuerza característica que nace de la
dualidad que surge entre la ciudad de Oaxaca y la Ciudad de México. Sus
paisajes construídos por bucólicos atardeceres, dibujan las sombras
de árboles ancestrales, más allá de los campos de arado. Pero al mismo
tiempo, su mirada logra capturar el caos que con delicia se postra
sobre nuestra capital.
La obra fotográfica de Victoria, regresa al origen al constituir su
trabajo como el resultado del paso de la luz durante un tiempo de
exposición. Dicha labor que se vuelve efectiva gracias a su constante
estudio en técnicas análogas de fotografía e impresión. Así sus
imágenes sirven como una cápsula del tiempo para una serie de eventos
que ocurrren en un lugar determinado. La única constante en Victoria es
el paisaje. Ella redefinie ésta idea como una atmósfera de
protagonistas múltiples. Sus fotografías muestran conviviendo personas,
objetos, luz, sonidos, aromas, máquinas, edificios, y distintos seres
inanimados, que aunque estando permeados por un movimiento constante,
generan quietud a través del diafragma de la cámara de Victoria. De
esta manera, logra construir a partir del caos, atmósferas
contemplativas poco comúnes.
Según el Génesis, durante cada noche de la
creación, Dios se detenía a observar lo que había hecho, para
corroborar que todo estaba en órden. Existe algo similar en la obra de
Victoria, quien durante sus caminatas en el Centro Histórico, se
detiene a momentos para atrapar con cada disparo el devenir que
conforma, construye y caracteriza nuestro paisaje urbano.
En los
maniquíes de los aparadores de la Ciudad de México, la falta de
movimiento se desborda atravesando los aparadores de cristal con sus
gestos eternos. A imagen y semejanza nuestra, con todo lo necesario
para poder salir a formar parte del caos de la vida, permanecen no sólo
como voyeurs de la misma, sino como testigos silenciosos del paisaje a
su alrededor. De ésta manera la mirada de Victoria responde a la mirada
perpetua de los maniquíes. Ésta existe sin ella, ya que ha existido un
largo tiempo previo a su llegada. Sin embargo, Victoria impregna con
cierta magia, aquello que existe delante de ella, obligando tanto a
maniquíes como el resto de elementos que conforman a la atmósfera del
paisaje, a entregarle imágenes que sin ella, no podrían nunca haber
existido.
Actualmente, Victoria Pacheco vive y trabaja entre Oaxaca y
la Ciudad de México y estudia en la Escuela Nacional de Pintura,
Escultura y Grabado “La Esmeralda”.
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