Victoria Nuñez
Victoria
Nuñez comenzó sus estudios artísticos a la edad de 14 años en talleres
de dibujo y pintura coordinados por la Universidad del Estado de
Morelos y el Centro Morelense de la Artes. En 2007 ingresó a la carrera
de artes plásticas y visuales en la Escuela Nacional de Pintura,
Escultura y Grabado "La Esmeralda". A partir de ese año, su obra tomó
dos vertientes principales: el trabajo colectivo con incidencia social
y la producción de su trabajo personal plástico y visual.
En 2009, durante el Seminario de Intervención de Espacios Públicos,
enfocado al arte sonoro, trabajó al lado de Nigel Helyer, dando lugar
al festival UTOPÍAS MX, en el Centro Nacional de las Artes. Al mismo
tiempo, comenzó a responder a las problemáticas ambientales a través de
su trabajo con plantas, basura y espacios públicos. Al siguiente año,
comenzó a trabajar con el grupo La Rémora de la mano de Laura Anderson
Barbata, realizando diversas actividades e intercambios con grupos de
activismo social como Isla Urbana, La Casa del refugiado y Amnistía
Internacional. No cabe duda que el trabajo en comunidad y la obra en
colectivo de Victoria Nuñez goza de una energía particular. Ejemplo de
ésto es “Observatorio Arbóreo, sellos lumínicos”. En 2011, tras haber
recuperado seis mese antes una bodega abandonada de “La Esmeralda” y
establecerla como un espacio de producción cultural, perforaron
agujeros diminutos en la bodega de metal para transformarla en una
cámara oscura. En su interior, los árboles del Country Club Coyoacán se
proyectaban en la oscuridad y podían ser encontrados con unos visores
con forma de tortilla hechas de papel reciclado.
Para Victoria, el arte es en esencia, la búsqueda colectiva por crear
espacios subyacentes entre otras dimensiones de belleza infinita. Éstas
se transforman de manera constante al igual que el arte se recicla y
reinventa todo el tiempo. Esta suma de belleza, que existe en lo
natural es un evento mágico de perfección. Según Grinberg, quien se
siente unido al todo, sabe que una es la realidad y que ésta no admite
separaciones. La característica más fuerte en Victoria es su capacidad
nata para pintar. Así no sólo a través de trabajar en comunidad y
colectivo, sino como pintora, utiliza el poder nato en la mujer y el
hombre con el propósito de mejorar a través de la creación y en pro de
su existencia ilimitada.
De este modo Victoria encuentra vida en su trabajo. Ésta se expresa a
través del color y las formas, integrando una conjunción de caracteres
plásticos y simbología auto denominada y animisada por lo que considera
la extracción de información global, convirtiéndose así en un canal de
recepción de ideas. Entonces deja fluir la espiritualidad de los
objetos que ocupa como lienzo, no pintando sino interviniendo el ciclo
de vida de sus soportes para librar energía a través de la magia de su
transformación. De esta manera Victoria se comunica con un mundo
místico, generando una necesidad contemplativa ante una realidad
racionalista.
Durante 2011 participó en la creación de “AJOLOTE” en el día mundial
del agua así como en el Taller de reciclaje con PET para niños de la
comunidad del Ajusco. Al día de hoy vive y trabaja en Tepoztlán,
Morelos y colabora con el colectivo República de la Luz .
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