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Here comes the sun & my sweet denim lord...
Manu Printster
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Esta
nublado estoy en casa con una taza de té, menta que es mi favorito,
miro atentamente en mi televisor una colección de videos con lo mejor
de la carrera solista de George Harrison, es curioso que a medida que
avanzan las canciones mi atención está centrada en la ropa del más
espiritual de los Beatles, pienso en la época de los trajes coordinados
en los principios de los 60´s, en las botines negros impecables
para luego llegar a el estilo west-indian folk con un toque de
sofisticación y varios viajes a la India.
Luego viene a mí la etapa con los bigotes y es que el pelo, la barba,
las patillas son como la ropa que usamos, elementos que nos disocian
del resto, en el paso de nuestras vidas cambiamos nuestra apariencia en
todo momento, estamos en una evolución constante, nuestra ropa y
nuestra imagen corresponden siempre a lo que vivimos, son parte de
nuestra memoria.
Vuelvo a Harrison pensando en su atuendo súper americano(camisa y
pantalones de mezclilla y un par de botines blancos) que viste para la
portada de abbey road, ese conjunto a dos tonos de pura mezclilla, esa
imagen que se aferra a mi subconsciente que en años después sentiría
tan mía tan personal, vivimos de imágenes, de nuestros iconos tomamos
elementos que nos hacen sentir como ellos, que nos dan poder, la ropa
es poder, sino pensemos en Linus y su frazada, todos tenemos más de una
de esas frazadas de seguridad, en mi caso son las camisas vaqueras de
mezclilla, son un tributo a Harrison, son una conexión a mi infancia,
son mi padre o mis tíos.
Existen prendas que cambian la vida, que se vuelven inmortales, así
como quien las usa, la moda no es un asunto banal, es un statement
personal, es como nos presentamos al mundo es quien queremos ser y como
queremos ser vistos, la ropa que uno usa es una extensión de quien
realmente somos, la libertad de ponernos y combinar cuantos looks
queramos es la única manera de conquistarnos a nosotros mismos, nos
obliga a mirar adentro, a tirarnos un clavado en lo profundo de quien
realmente somos.
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