Los siguientes son algunos de los ejemplos más
representativos del “género” mencionado que pude encontrar. La visión
actual del dicta que los grandes veteranos del punk fueron, sin lugar a
dudas, los Ramones y los Sex Pistols. Más allá del hecho de si hayan o
no “inventado” al estilo como tal, el mito que los ha rodeado desde la
década de los 70s es lo que los ha ido consolidando en los últimos casi
40 años como los padrinos del minimalismo feroz. Sin embargo siempre es
útil revisar las curiosidades del pasado.
Si alguien es capaz de considerar Beat On The Brat o Problems como punk
en forma, no veo porqué no tendría la decencia de incluir cualquier
canción del Noise Addiction de Pure Hell en el mismo rubro. De hecho
hasta suena más agresivo, más crudo (más inclusive que The Stooges o
algún otro típico grupo protopunk). Romper el paradigma de la fundación
del punk a estas alturas sería un poco difícil, por no decir inútil.
Sin embargo, la próxima vez que estén discutiendo sobre música y
quieran presentar el dato provocador, díganle a sus amiguitos que el
punk fue un invento negro (Noise Addiction fue grabado en el ’74, el
homónimo de los Ramones en el ’76 y el Nevermind The Bollocks en el
’77). Se rumora por ahí que el nombre (más bien las iniciales del
nombre) de los Beastie Boys fue un tributo a uno de los grupos
favoritos de los blanquinhos raperos. Bad Brains es prácticamente lo
primero (y casi siempre lo único) que se nos viene a la mente cuando
alguien piensa en punk negro. Salidos de la escena de Washington D.C.
el grupo cargaba lo necesario para apantallar a quien se le pusiera
enfrente: talento y versatilidad (además de tocar punk, eran capaces de
incursionar en composiciones de funk o de reggae y algunas cosas de
metal), presentaciones salvajes en vivo (como la ahora épica tocada en
el difunto CBGB’s) y la cereza del pastel para una escena de niños
blancos extraídos de Suburbia, USA: eran negros.
Bad Brains resultó ser, para el hardcore lo que Pure Hell había sido
para la
primera ola de punk: pioneros negros del género. Años más adelante, en
California, el mismo año en que Mike Patton y cía. sacaron su primer
demo (The Raging Wrath Of The Eastern Bunny) bajo el nombre de Mr.
Bungle un grupo llamado Fishbone estaba sentando los parámetros de
funk/jazz/metal/punk que precisamente explotaría Mr. Bungle un par de
años más tarde. Es ley que la primera vez que se escucha el homónimo de
Bungle lanzado en el 91’ uno se quede pasmado. Es un sonido único, tan
barroco, tan exagerado, tan divertido, inigualable. Sin embargo, siento
que sería imposible explicar gran parte del contenido del disco sin
tener en consideración a Fishbone. De hecho, sería imposible explicar
gran parte del funk punk californiano de la década de los 80 sin
incluir a Fishbone ahí debido a que sentaron las pautas que muchos
otros grupos pasarían a explotar: técnicamente fueron los primeros que
hicieron del funk un negocio más agresivo. No sólo sentaron las bases,
sino que contribuyeron al desarrollo de grupos que pasarían a ser
enormes en la siguiente década: las participaciones de Angelo Moore, el
saxofonista de Fishbone, en el segundo disco de los Red Hot Chilli
Peppers y en el primero de Jane’s Addction, por ejemplo. Si bien no
fueron estrictamente punk, tenemos el mismo patrón: negros pioneros
poco reconocidos.
La cereza del pastel, el grupo que fue tan punk que no fue pionero en
nada ni fue reconocido bajo ningún estándar fue el conjunto que lideró
Wesley Willis (un vagabundo esquizofrénico-paranoico de las calles de
Chicago): The Wesley Willis Fiasco. Un grupo que rompió todos los
modelos del buen gusto y la decencia que habían permanecido después del
cine de Waters. Con temas como Casper The Homosexual Friendly Ghost,
Pop That Pussy, Birdman Kicked My Ass y Suck My Dog’s Dick (estas
últimas dos de su proyecto solista) Willis logró consolidar su música
como el relleno adecuado para todas las comidas familiares. Si queremos
proseguir con las analogías, Willis fue para el punk negro lo que
Daniel Jonhston para el rock-folk low-fi: el loquillo del grupo.
Obama es un mero pretexto para repensar la cultura negra (y no la
mormona, como hubiéramos tenido que hacer bajo el mandato de Romney).
Pero no en cualquier aspecto de la cultura negra, sino en uno acorde
con su vida, uno que la parafrasee. Un hombre que formaba parte de una
minoría dentro de una minoría justo como los punks negros, y que, pese
a todo, han logrado ser pioneros de talla. Siento que a estas alturas,
la mejor forma de promover a estos grupos es a través de la
sustitución. Cambiar la música con la cual tendemos a asociar nuestras
emociones y nuestras vivencias. En lugar de escuchar Atmosphere cuando
estés hundido en el slpeen, trata de agarrarte una buena rola de los
Bad Brains, como I And I Survive. En lugar de coger con Closer, coge
con We’re Gonna Have A Good Time de Fishbone. Y quién sabe, igual y te
la pasarás mejor.