Juan Alejandro Hernández
La
obra de Juan Hernández se ha centrado desde un principio en la práctica
de la pintura, construyendo con el tiempo un camino nuevo y oscuro
hacia el surrealismo pop. La estética que tienen las pinturas de Juan
es una amalgama de pintores como Ingres hasta ilustraciones en libros
para niños.
Juan consigue su inspiración a través de una constante en sus pinturas,
el conejo rabito. Con él, evoca una sensación de misterio, en el que
animales que parecen rellenos de peluche. Con ésto, la obra de Juan
apunta hacia el limbo que pulula entre lo sentimental, la nostalgia y
el extraño estilo naive que compone al kitsch de hoy en día.
De cualquier modo, la obra de Juan rescata muchísimo de la pintura
antigua para así poder generar imñagenes contemporáneas. Por lo mismo
se pueden identificar nociones como el claroscuro, la composición y los
colores agrisados dotados de una gran elegancia, similar a pintores
como John Everet Milaias y Dante Gabriel Rosetti.
Mezclando temas depa cultura pop a través de técnicas de pintura
utilizadas en la antiguedad, Juan Hernández ha creado un estilo
singular que desaparece la frontera entre Arte y arte. El vocabulario
de sus pinturas va de lo críptico a lo tierno, creando una línea
increíble y delgada entre el cliché nostágico y arquetipos. Quien mira
sus pinturas es confrontado a través de la Juxtaposición de la
inocencia infantil y los misteriosos descansos para el alma.
Una inquietud sutil habita en sus cuadros, el trabajo es dolorosamente
hermoso. Con él alude a momentos oscuros en la psique a través del
marco de cultura kitsch. En el mundo de Juan Rabito, unas veces
demoniaco y otras angelical se code con figuras extrañas y misteriosas,
mientras que los colores, resaltan una exuberancia barroca que añade
gravedad a sus temas enigmáticos.
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