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Al
establecerse el Sindicato de Muralistas, se generó una alianza con el
gobierno en la cuál, tras haber pasado la revolución, el acto más
retrograda, dedicado a ilustrar escenas de lucha fue realizado por los
muralistas. Curiosamente, al mismo tiempo comenzó a establecerse un
grupo alrededor de Antonieta Rivas Mercado que impulsó una revolución,
no desde la guerra sino a través de la educación. Ejemplo de esto son
Carlos Chávez, pionero en música electrónica en méxico y fundador de la
Orquesta Sinfónica Nacional y Andrés Henestrosa, quién fonetizó el
Zapoteco, abriendo la pauta para transformar al país a través de la
educación.
Entre el grupo de Los contemporáneos destacan Salvador Novo, Jorge
Cuesta y Manuel Rodriguez Lozano. Rodriguez Lozano se inició en la
carrera de militar, volviéndose más tarde diplomático. Viajó a españa y
conoció a Cármen Mondragón( quién sería rebautizada como Nahui Ollin
por el Dr. Atl a su llegada a México). Contrajo matrimonio con ella
para guardar las apariencias. Mientras vivían en Paris, conocieron a
Matisse, Braque, Picasso y Jean Casou, lo que los llevó a aprender a
pintar de manera autodidacta. La homosexualidad de Rodriguez Lozano
llevó a Nahui Ollin a la locura, existiendo el rumor de que sú único
hijo había muerto por un ataque violento sufrido por ella y debido a su
separación. Ya en México, Nahui Ollin atacaría de igual manera a
Gerardo Murillo, haciéndolo incluso caer preso.
De regreso en México, Rodriguez Lozano comenzó una relación intentsa
con Abraham Ángel, una estrella del submundo gay de Obregón. Al poco
tiempo Rodriguez Lozano dejó a Abraham Ángel por Julio
Castillejos. Devastado, se suicidó con una inyección de cocaina en
1924, dejando menos de veinte cuadros como legado. Las obras de Abraham
Ángel fueron fotografiadas por Tina Modotti, mientras que las de
Rodriguez Lozano por Manuel Álvarez Bravo. Poco a poco Rodriguez Lozano
comenzó a entrar al círculo de los contemporáneos. Roberto Montenegro,
le presentó a Francisco Sergio Iturbe, el coleccionista más relevante
de los años 20 de arte en méxico, siendo el primero en emprender
acopios de arte de la Escuela Méxicana. Iturbe se volvió el mecenas de
Lozano y se convirtió en fuente de inspiración para sus obras Los
Tableros de la muerte. En 1927 comenzó a trabajar de cerca con
Antonieta Rivas Mercado, quién se enamoró de él pero nunca fue
correspondida. Lozano nunca ocultó su homosexualidad, su oficina estaba
tapizada de fotos de sus amantes. En 1941, se robaron grabados de
Alberto Durero y Guido Reni de la Escuela Nacional de Bellas Artes,
motín organizado por sus enemigos. Ésto le hizo caer preso en
Lecumberri, en dónde en 1942 pintó La piedad en el desierto, mural que
después sería transportado al Palacio de Bellas Artes en el 66. Pero a
pesar de su obra mural, Rodriguez Lozano nunca se quiso considerar a si
mismo parte de los muralistas.
Otra figura con una fuerza aún mayor que la de Lozano es Salvador Novo,
conocido como “el homosexual belicosamente reconocido y asumido en
épocas de afirmación despiada del machismo”. Novo fue quizas el miembro
de los contemporáneos que más atacó al muralismo, en especial a Diego
Rivera. Junto con Xavier Villaurrutia, fundó en 1927 el teatro
experimental Ulises, antes de ésto, el teatro moderno en méxico no se
conocía. Junto con Carlos Chavez lanzó el Instituto Nacional de Bellas
Artes, para el cuál escribió obras de teatro en 1947. Dirijió el
departamento de publicidad de la Secretaría de Relaciónes Exteriores,
fue jefe editorial de la SEP y en 1952 fue electo miembro de la
Academia Mexicana de la Lengua, ocupando la silla XXXII y fue nombrado
Cronista de la Ciudad de México por Gustavo Diaz Ordáz. En 1967 ganó el
Premio Nacional de Lingüística y Literatura.
Pero de todos los enfants-terribles de Antonieta no hay ninguno como
Jorge Cuesta, un químico loco, poeta, ensayista y editor. Al año, cayó
de los brazos de su niñera golpeándose cerca del ojo izquierdo contra
una mesa. A los nueve años se sometió a cirugía debído a que su ojo no
paraba de llorar, dejándole un párpado caído. A pesar de su carrera
como escritor, nunca dejó de lado su carrera de químico. De 1932 a 1937
trabajó en la Sociedad de Productores de Alcohol, y en el 38 fue
nombrado el jefe de laboratorio de la Sociedad Nacional de Azúcar y
Alcoholes. Dentro de los contemporáneos Cuesta fue conocido cómo el
alquimista. Intentó crear un polvo que convirtiera el agua en una
bebida parecida al vino, un producto que permitiera ingerir cualquier
cantidad de alcohol sin embriagarse, una sustancia que impedía que los
frutos maduracen, un producto que al ingerirlo le causó estado de
catalepsia, el complejo vitamínico de la marihuana y la ergotina.
Aunque estuvo casado con Guadalupe Marín, antes esposa de Diego Rivera,
se ha creído que el matrimonio sólo intentaba ocultar la homosexualidad
de Cuesta.Tras utilizarse incesantemenre como conejillo de indias,
Cuesta sufrió una crisis de hemorroides en la que sangró tanto que
pensó que estaba menstruando y por lo mismo transformandose en mujer.
Obligado por su hermana, Cuesta se sometió a estudios psiquiátricos que
le diagnosticaron tendencias homosexuales reprimidas. Cuesta reaccionó
escribiendo una carta en que le reprochaba atribuir la enfermedad, a
priori, al sistema nervioso, sin hacer un examen fisiológico y objetivo
que considerara la posibilidad de transformaciones anatómicas,
posiblemente debidas a las sustancias enzimáticas que había estado
ingiriendo. Cuesta se quitó la vida el 13 de agosto de 1942 en el
sanatorio del doctor Lavista, en Tlalpan. Tenía 38 años cuando
aprovechando un descuido de los enfermeros, se colgó con sus propias
sábanas de los barrotes de la cama. Había sido internado por un segundo
acceso de locura que lo había llevado a acuchillarse los genitales.
Recaía en una crisis de paranoia que había superado en el Hospital
Mixcoac dos años antes. Su poesía fue recopilada póstumamente en dos
ediciones, una prologada por Alí Chumacero y otra por Elías Nandino y
Rubén Salazar Mallén.
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El tenista (Retrato de Hugo Tilghman)
óleo sobre cartón
37 x 121.5 cm
Col. INBA.
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