Artistas
Perfiles
Tendencias
Teoría
Revisiones
Música
Moda Calendario











Editorial

Contacto

dr^k wiki

dr^k docs

Acerca de

Past Numbers





(anti) Re-verberaciones curatoriales. Hacia una contravención de lo común.

Aline Hernández





The political task for curation, in overcoming the de-totalizing
split inherent within curation, is not to formulate
some alternative, positive model of curation.
On the contrary, if the de-totalizing Split inherent in
curation is the negation of certain experiences and
so on, then the uncovering of the concealments, refusals
and denials hitherto present in curation is the
negation of these negations.

Mark Hutchinson


Podemos apreciar que desde las últimas dos décadas la curaduría ha adquirido una importante recurrencia. La enorme proliferación de escritos, simposios, conferencias e incluso, posibilidades de especialización,  dan cuenta de este estado. No obstante, cuando se quiere establecer un canon específico para esta práctica, resulta en la mayoría de las veces un intento fallido. No estoy diciendo que la gran vastedad de curadurías no guarden entre sí ningún punto en común. Sin embargo, considerando que hay tantos tipos de curaduría como hay curadores, quisiera en este ensayo plantear una reflexión en torno a esta práctica, desde una postura que tiene como punto de partida la experimentación, para con ello tratar de debatir la postura que plantea que el trabajo del curador es mediar la recepción y flujo del arte (si es que esto es acaso posible).

Experimentar conlleva partir de la duda, es adoptar una postura que más que dar por sentado los cánones ya establecidos, tiende a una problematización, primero que nada , del hacer del curador. Me parece que en muchas de las ocasiones, las diferentes curadurías que he tenido oportunidad de ver, básicamente reproducen patrones que fueron ya aceptados o legitimados. Es por esto que partir de una postura conscientemente crítica resulta indispensable para evitar estas formas reproductivas, oponiendo una suerte de resistencia que,  a efectos de reflexión y cuestionamientos desde una dimensión imaginativa y creativa, conlleve la apertura de un campo fértil de creación en común.





Experimentar,  sin embargo, no debe ser entendido como una voluntad por generar prácticas curatoriales alternativas, sino como poner a-tención a los procesos que se están llevando a cabo y cuestionarse a sí mismo para con ello dinamizar las pre-comprensiones dadas que nos encaminan a lo habitual. La noción de experimentar cobra así suma relevancia ya que el trabajo del curador habrá de ser uno que se construya en común con el artista, que busque despegar desde la negación,  para así poderse situar desde un interés genuino hacia el otro. Cada vez es más común encontrar prácticas artísticas donde el otro cobra una intrínseca importancia debido a que muchos de  estos gestos artísticos correlacionales,  participatorios y activos, se despliegan sobre una serie de ejes dados como fuentes de desafíos, donde se procuran encuentros de opiniones y de posturas que se articulan en torno a deliberación, y es así que tienden a la producción de una sensibilidad compartida. El espacio de deliberación bajo el cual planteo a la curaduría, deberá tomar en cuenta esto, y es a partir de hacerlo que será posible la emergencia de una postura crítica, una postura que dude, que se pregunte, que busque acometer eventos donde lo dado no aparezca como a priori, convirtiéndose así en un proyecto que se circunda bajo una constante movilidad.

Si el curador asume de antemano que su práctica conlleva una responsabilidad, será entonces posible situarse bajo puntos de intersección que busquen detonar crisis, que busquen incitar a procesos reflexivos a través de la práctica en común con los artistas, cuestionando así las formas de aseidad que únicamente limitan y acotan. Siendo así, la importancia de situarse bajo esta postura se resuelve como indispensable a efectos de desafiar las operaciones lógicas bajo las cuales se despliegan muchas de estas prácticas y activar con ello una mirada subversiva que se disloca en la práctica, una mirada que buscando revertir el lugar dado como común, reporte e irrite.  De esta manera, el curador no es visto como una figura idealizada, sino como un actuante que busca  contravenir  lo dado, generando así a través del trabajo en conjunto, modos de explosión que disuelven los confines.









 dr^k magazine 2013, Ciudad de México.
Creative Commons License Attribution-NonCommercial-No Derivs