En Argentina, el arte de vanguardia producido
por la Generación del Di Tella poco a poco se empezó a consolidar hasta dar
como consecuencia a las dos muestras tituladas Tucumán Arde. Mientras se vivía
una dura situación política en Argentina, poco a poco el país se iba sumiendo
en la pobreza, y Tucumán fue la región más afectada. El Instituto DiTella dio
apoyo económico a artistas emergentes que por primera vez hasta ese entonces en
vez de hacer arte político se propusieron hacer políticas a través del arte. La
Generación del Di Tella y Tucumán Arde son onsiderados pioneros en el arte
conceptual, utilizando una gran variedad de medios, rechazando premiosybecas y
buscando encontrar espacios alternativos a los museos..
Es en este contexto, el complejo proceso del
giro a la izquierda entre los sectores intelectuales, que debeser apreciada la experiencia
de la vanguardia plástica rosarina, que tuvo su punto culminante en la muestra
Tucumán Arde llevada a caboen locales sindicales. En este movimiento tuvo su
origen más inmediato en el Grupo Taller, integrado por pintores y artistas
plásticos de diversa prosedenciam todos enrolados en muy distintas tendencias:
abstractos, figurativos, neofigurativoardias s, pop, etc., unificados solo por
la voluntad de trabajo y el deseo de actuar en común. Della Volpe objetaba el
término vanguardia por estar “demasiado cargado históricamente”. Todas las vanguardias
tarde o temprano terminan en un manierismo que condena lo mismo que liberaron.
Durante un periodo, el grupo actuó bajo el
patrocinio y con frecuencia en los ámbitos dispuestos por el Instituto diTella. La ruptura sobrevendría
como culminación de un proceso autocrítico y en ocasión, en primer lugar del
Premio Braque y de un intento de censura ejecutado por la Embajada Degaullista
Francesa y las autoridades argentinas. El grupo anunció su desición de no
participar en el sistema que regía a la cultura con un manifiesto titulado”Siempre
es tiempo de no se cómplices” y que firmaron Osvaldo Boglione, Aldo Bortolotti,
Graciela Carnevale, RodolfoElizalde, Noemí Escandell, Eduardo Favariol
Fernández Bonina, Emilio Ghilioni,Martha Greiner, José María Lavarello, Lía
Maisonnave, Rubén Naranjo, Norberto Puzzolo, Juan P. Renzi y Jaime Rippa. Renzi
y Jaime Rippa. El grupo dio un giro radical al presentarse en la CGT rosarina y
en el local bonaerense de la CGT. Como tema se eligió el problema más grandeque
había tenido la política argentina durante la dictadura militar: el de Tucumán.
Tucumán, una de las provincias más pobres, sometida a una larga tradición de
subdesarrollo y opresión económica.El gobierno Argentino había procedido a
cerrar casi todos los ingenios azucareros tucumanos, resorte vital de la
economía de la provincia. Con el hambre esparcida y una gran despreocupación se
comenzó un “Operativo Tucumán”, elaborado por economistas del gobierno, enmascarando
la agresión a la clase obrera con un falso desarrollo económico basado en la
creación de nuevas e hipotéticas industrias financiadas con capitales
norteamericanos. Respaldado por “Operativo Silencioso”, acción del gobierno
emprendida para confundir, tergiversar y silenciar la grave situación tucumana,
intentó frenar sin éxito a la venguardia.
La muestra Tucumán Arde consistía en la
presentación de la información reunida por artistas que viajaron a Tucumán
mediante textos, fotografías, películas, diapositivas, etc. Sin embargo la
muestra falló en tratar de llegar a un nuevo público, pocos militantes
sindicales visitaron la muestra, todos eran intelectuales, coleccionistas,
etc. Una de las piezas más recordadas
era un foco que se prendía cada vez que alguien moría de inanición en Tucumán.
Este colectivo junto con muy pocos como podría serlo Colab, estuvo integrado
por una cantidad enorme de artistas. Al poco tiempo se sumaron los porteños
Leon Ferrari y Roberto Jacoby quienes serían censurados por sus piezas
representando a un cristo en un kaza y un retrato del Che Guevara con la frase “Un
guerrillero no muere para que se le cuelgue en la pared.” al poco tiempo de
haber sido asesinado.
En busca de mantenerse libres de la burguesía,
los artistas de Tucumán Arde el contacto y la participación junto a los
activistas más escarecidos y combativos, poniendo la militancia creativa y la creación militante al servicio de la
organización del pueblo para la lucha. De este modo los artistas debían
contribuir a crear una verdadera red de información y comunicación por abajo,
que se oponga la red de difusión del sistema. En este proceso el artista se
iría descubriendo y decidiría que medios
eran los más eficaces para expresarse, el cine clandestino, los afiches y
volantes, los folletos, los discos y cintas grabadas, cualquier cosa que
funcionara bien con la idea. Entonces se podrían crear obras que al regimen le
costaría reprimir, porque se fundirán con el pueblo, serán obras hermosas y
útiles, señalando al verdadero enemigo, infundiendo odio y energía para
combatirlo. En palabras de Leon Ferrari, el arte de vanguardia debía de tener
la fuerza de un atentado terrorista contra el régimen de una nación que se
libera. Nunca más los artistas sentirían que nuestra capacidad sirve a nuestros
enemigos, se dirá que lo que se propuso no es arte, pero ¿qué es arte? ¿Lo son
acaso esas formas elitistas de la experimentación pura?
| Un guerillero no muere para que se le cuelgue... Roberto Jacoby
La civilizacion occidental y cristiana, 1965
Leon Ferrari
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