El constructivismo ruso tiene una
única equivalente, la bauhaus. No hay país en el que la moda haya sido tan
atacada como en la Rusia revolucionaria. Era un fenómeno burgués que debía
morir junto con la clase social que lo producía. El debate referente al vestir
que tuvo lugar en los primeros años tras la revolución de octubre de 1917. Pyotr
Kropotkin había pedido la abolición de la moda y la homogeneización de la ropa.
El vestido preserva simbólicamente la distinción de clases. Tenía que abolirse.
Nikola Tarabukin declaró: ¡El último cuadro ha sido pintado! La pintura había
perdido su significado como fenómeno social. Era una forma de arte elitista
ligada a los museos y a la decoración de residencias burguesas.
En 1919, Kerzhentsev ya había
exhortado a los artistas a diseñar un vestuario nuevo y diferente, el que la
revolución necesitaba muy seriamente para expresar su fervor. En el 21, Varvara
Stepanova pide no olvidar que la tarea de los artistas era hallar un lugar para ellos en la vida
real. Tenían que desempeñar un papel activo en
la construcción de la nueva sociedad; la obra de tenía que convertirse en un
objeto y entrar a lo cotidiano.
Las prendas construidas de
Vladimir Tatlin ejemplifican una perspectiva antípoda. Para él, un vestido no
era un objeto a dibujar sino ropa «construida». El vestido debía formularse a
la vez como una máquina y a éste aplicarían los mismos criterios de eficiencia
y efectividad. La ropa creada por la Sección de Cultura Material de Petrogrado,
liderado por Tatlin, era típicamente antimoda. Se diseñaba bajo criterios
prácticos; el color nunca se escogía por sus poderes expresivos sino por su
capacidad para esconder suciedad, quería que su ropa fuera cómoda, de larga
duración y fácil de limpiar, con corte adecuado para toda posición corporal, bolsillos
ubicados en referencia al largo de las mangas. Las chaquetas de forma
trapezoidal ampliada en los hombros y estrecha en la cintura, eran acompañadas
por pantalones estrechos a los tobillos. Todo esto hacía que los ropajes detuvieran
la entrada del viento, la amplitud del corte evitaba que la tela se pegara al
cuerpo y la forma trapezoidal atrapaba una cantidad considerable de aire que
actuaba a modo de regulador térmico.
Sin embargo la más grande
innovación de Tatlin fue su gabán. Con forma de óvalo, hecho de tela
impermeable, buscando asegurar que podía ser usado en dos estaciones. Con
forros removibles, uno en franela para el otoño y otro en piel para el invierno
se creó la primera prenda modular. Los diferentes componentes del gabán se usaban
de maneras distintas, Tatlin concibió el diseño en tres módulos que podían
reemplazarse uno tras otro según la necesidad.
Varvara Stepanova afirmaba que el
concepto de la moda debía ser reemplazado por una concepción del vestir basada
en el uso. Por tanto, la ropa debía diseñarse de
modo que se adaptara a la producción. Definiendo tres tipos de vestido.
El Prozodezhda o traje de producción, era una prenda que se adaptaba
perfectamente a los requerimientos de la profesión del usuario. El prozodezhda,
diseñado desde la perspectiva del taylorismo, debía proveer la máxima comodidad
para el usuario puesto que él o ella lo utilizaban para trabajaban. Liubov
Popova, aplicó los principios del prozodezhda en sus diseños para los
actores del teatro de Vsevolod Meyerhold. Las prendas fueron usadas como
vestuario para el montaje de El Magnánimo Cornudo de Meyerhold en 1922. Ese
mismo año, la constructivita Stepanova creó su versión de prozodezhda para
los actores de la obra La Muerte de Tarelkin de Sukhovo Kobylin,
montada por Meyerhold con la ayuda de Sergei Eisenstein, y su asistente
Inzhinov.
Además del prozodezhda, se
crearon el Spetsodezhda, una prenda especializada con una función productiva
específica (Ropa protectora especial para cirujanos, pilotos, bomberos,
trabajadores de fábricas donde se manejara ácidos, o exploradores del ártico) y
el sportodezha, categoría que tuvo prioridad debido a su impacto social. Para
los soviéticos y los nazis, las prendas deportivas eran vistas de esta manera
por ser esenciales para estimular la actividad patriótica. Stepanova decidió
crear camisetas para los equipos de fútbol y básquetbol, dando a luz a cientos
de diseños. Años después Adolf Dassler conoció los diseños de Stepanova
permitiendo el florecimiento de Addidas. Como gran parte del diseño se
desprende de la Bauhaus, una inmensa cantidad de ropa actual se desprende de
los modelos soviéticos.
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Poster Soviético
Sportodezha
Varvara Stepanova
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