The New York Graphic Workshop Jusell Rames


El New York Graphic Workshop se fundó en 1964 por Luis Camnitzer, Liliana Porter y José Guillermo Castillo, teniendo como patrocinador a un dentista. Éste les brindó una prensa de grabado y un espacio para trabajar. En su primer manifiesto el grupo habló de como la industria de la imprenta utiliza como soportes botellas, cajas, circuitos integrados, y demás materiales. Sin embargo, los grabadores continúan utilizando las mismas herramientas con las que Durero grababa en el renacimiento. Para ellos, el acto de imprimir en ediciones, así como  publicarlas, eran más importantes que el trabajo realizado sobre una placa. Durante los sesenta, el grupo se dedicó a desafiar los prejuicios de la obra gráfica para encontrar un lugar en la historia. El NYGW estudió las ideas y el significado conceptual de la obra gráfica utilizando el medio de manera alternativa y accesible.

 

En sus seis años de trabajo, el colectivo vio el grabado a través del arte conceptual, de esta manera cuestionó las nociones de sistema, serialidad, lo cotidiano, y la autoría. Uno de los aspectos más interesantes del NYGW fueron sus prácticas inusuales de impresión y la forma de presentar su obra. Ejemplo de esto fueron sus exhibiciones por correo, una muestra dentro de una caja de seguridad en la 57, anunciar una exposición inexistente para la muestra Information”, presentada en 1970 en el MoMA y la venta de impresiones bajo un pseudónimo a beneficio de un fondo de becas para América Latina en el Pratt Institute. Por lo mismo el NYGW es un episodio crucial, pero poco conocido en la historia del arte en América y el arte conceptual Latinoamericano. La misión del grupo fue redefinir la práctica del grabado, centrándose en su carácter tanto mecánico como repetitivo por encima de las técnicas tradicionales y la estética. Ejemplo de esto fueron sus practicas radicales de impresion, como imprimir en el costado de una torre de papel, explorando así la idea de lo que en verdad constituye a una impresion. En la década de 1960, el New York Graphic Workshop creó un espacio de cooperación para promover el intercambio de ideas entre artistas y sirvió como centro colectivo para grabadores  en donde enseñar, exponer y experimentar. Como objetivos, el NYGW buscó redefinir la practica del grabado a través de su nauraleza repetitiva y mecanica por encima de las tecnicas tradicionales, enseñar grabado siguiendo dicho principio y promoverse a si mismos en el circulo del arte contemporaneo. Su búsqueda para entender el grabado como arte conceptual fue mucho más que su posibilidad de crear objetos preciosos, produciendo obra capáz de generar un público activo. Los miembros del NYGW creyeron que el proceso creativo puede generar una conciencia de como el consumismo ha separado al arte de su publico, creyendo en el grabado como una actividad democratica, un medio en el que las ideas podían ser comunicadas.

 

El hecho más triste es ver que la obra producida por el NYGW hace más de cincuenta años es más innovadora que la mayoría de la obra gráfica del sXXI. ¿Hasta cuando continuaremos viendo remedos inútiles en homenaje a grandes Maestros? O peor aún, ¿qué debe de ocurrir para gestar un cambio en la producción gráfica? El hecho de grabar, así como de imprimir se ha vuelto tan cotidiano para los artistas que se expresan a través de la gráfica

 














Real Edge of the line that divides reality from fiction             Luis Camnitzer


Topological change of a word sequence                                                  NYGW