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El artista como viajero del
tiempo.
Bajo el
tema, El artista como viajero del tiempo,
en términos de coherencia, este día fue el más completo, dentro del
simposio. Las reflexiones que tuvieron lugar en este día nos
encaminan al rumbo que el arte de vanguardia siempre toma con cada
ruptura. De esta forma, percibiendo el tiempo de una manera no lineal,
podemos
dar saltos al pasado y al futuro para construir el presente. Las ponencias más notables fueron de Julieta
Aranda, Trevor Paglen, y Theodor Ringborg, esta última en materia de cápsulas
temporales. En palabras de Aranda: "el arte nos permite ver que otro mundo
es posible". La
mañana inició con el trabajo de Tino Sehgal, artista
londinense que labora con ficción y situaciones construidas con una
funcionalidad viable y en determinado tiempo y espacio. Kate Moxey
analizó la relación entre
temporalidad y horizontes culturales, reflexionando sobre las
capacidades de
los campos culturales para atravesar el tiempo. Moxey cuestiona la
identidad de
lo temporal en nuestro contexto, plantea lo contemporáneo como producto
proyectivo reciclado desde la memoria en procesos de traducción; factor
que se
hace presente en el arte. El tiempo puede leerse, crearse y recrearse a
través
del quehacer artístico.
Trevor Paglen, habló sobre el artefacto
cultural insertado dentro de la exploración del universo en la década de los
70`s. Viajes espaciales, como los del Pioneer y el Voyager dejaron entrever los
límites humanos en materia de representación y comunicación. Reflexionó
sobre el Golden Record, integrado al Voyager y creado por Carl Sagan. Este
contiene imágenes, música y símbolos que representan la vida terrestre y
muestran la cultura humana a quien en un futuro de con la cápsula. Dicho
proyecto persiguió un fin ambicioso: expresar a través de
imágenes la naturaleza y las creaciones del hombre. Según Paglen, dicho
dispositivo carece de objetividad temporal y expresa contradicciones en trono
al entendimiento del tiempo, así como a la representación debido a la naturaleza
de su contenido. Además de esto, cuestionó el pensamiento humano en
relación con la otredad, criticando el hecho de que en materia de
representación siempre partimos de
nosotros mismos para establecer los procesos humanos como factores universales.
Julieta
Aranda transitó hacia la construcción del tiempo terrestre en un devenir
utilitario; el tiempo instrumentalizado, productivo, valorizado. Aranda plantea
que en estos días, el tiempo se acaba de manera simbólica con relativa frecuencia,
obligándonos a vivir en una carrera por evitar su pérdida. La temporalidad se
ha tornado lineal, absoluta. La narrativa temporal hoy es capitalista. Así
mismo, sus reflexiones invitan a generar una relación con el tiempo que se mantenga
flexible y subjetiva, multiplicable; incitando a la adquisición de soberanía sobre
nuestro tiempo. Como ejemplo mostró su proyecto en torno al archipielago de
Kiribati, el cual se encontraba dividido por la línea imaginaria IDL
(internatinal date line) la cual nos dice dónde termina el ayer y comienza el
mañana. Después de muchísimo esfuerzo, los lugareños consiguieron mover la
línea para detener esta situación surrealista en la que vivían. Para entender las
refelxiones de Julieta Aranda, necesitamos ver la temporalidad como experiencia
subjetiva y no como administración capitalizable. Construir un tiempo
revolucionario, lo opuesto al reloj de Metrópolis que encarcela al hombre en
jornadas laborales de diez horas, tal como alguna vez lo estuvieron los
trabajadores públicamente y hoy lo estan, incluso por más tiempo, aquellas
personas quienes son explotadas.
En cuanto a la creación de cápsulas
temporales, Theodor Ringborg expuso su trabajo basado en la selección
de objetos que representan aspectos de la vida cotidiana. En ellos la carga
simbólica que llevan permite su lectura en el tiempo, quedando destinados para la
tierra, (en oposición al Golden Record). En su más reciente proyecto curatorial,
Ringborg enterró una cápsula del tiempo que contiene una exposición que será
montada dentro de cincuenta años. Registrada bajo la International Time
Capsule Society, para evitar su olvido, la cápsula permitirá una lectura
simbólica de las relaciones representativas en el devenir cultural extendido
temporalmente. Siguieron las ponencias de Cosmin Costinas y Carlos Motta
terminando con las reflexiones entre ciencia ficción y futuro exploradas por
Itala Schmelz y Zoey Whitley.
| The
Golden Record (portada)
Carl Sagan International Date Line IDL
Julieta Aranda
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