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La temática abordada en
ésta edición del Simposio Internacional de Teoría del Arte Contemporáneo
decidió adentrarse en el porvenir. ¿Qué nos permite aproximarnos al futuro?
¿Cuáles son las proyecciones hacia dicho umbral?
Durante tres días, el SITAC liderado
por Shuddhabrata Sengupta, miembro de Raqs Media Collective y fundador del
proyecto Sarai, se enfocó a desarrollar distintas perspectivas en torno al
futuro. Umbrales proyectivos, locura, utopías, arte y temporalidad sin dejar de
lado el papel del visionario en la práctica artística, así como la importancia
de mirar con bríos transformadores el mañana.
El
primer día del simposio estuvo
enfocado en temas que transitaron al futuro desde diferentes puntos de
vista: literario, socopolítico, utópico, temporal y arquitectónico. Laura
Restrepo comenzó el simposio en materia abordando el
tema de la locura como voz del futuro. Partiendo de iconos literarios,
como El
Quijote y Hamlet, la escritora colombiana invita a pensar en el futuro
como una actitud
enfocada a la ruptura con la lógica establecida. De esta manera, incita
a pensar
el porvenir como una posibilidad de penetrar en lo no codificado, como
una ocasión para atravesar a uno mismo, para reinventar el tiempo y el
espacio.
Laura expone umbrales literarios que se aproximan al porvenir.
Desde la
duda metódica en Descartes, hasta el devenir múltiple en Deleuze; desde
Campbell, Bradbury ó Rimbaud, hasta "La noche oscura" de San Juan de la
Cruz.
La escritora transitó entre el arte y las letras empleando
el concepto
de locura como eje para replantearse a uno mismo, a partir de la
cultura
y encontrarse con el futuro.
En terrenos socio-políticos, el cubano Yoel
Díaz Vázquez aproximó al mañana transformando el medio
que se habita; su proyección “Ruido-Torre de Ruido” nos sitúa en la escena del
rap underground de La Habana cuya voz es herramienta de resistencia y denuncia
para la búsqueda de un mejor futuro. En terrenos socio culturales, Fran
Ilich pensando en el futuro
desde narrativas alternativas, que inyectan imaginación y convergencia a temas
políticos, filosóficos y económicos, imagina como sería un sistema
generado por artistas utilizando medios tecnológicos para crear bienes comunes
y colectivización de recursos. Tal es el objetivo de iniciativas como “Otro
mundo es posible” o “Space Bank”, en las cuales Ilich ha desarrollado sistemas
virtuales que gradualmente entran en procesos de materialización, como lo son su
propia moneda y su bolsa de valores.
Los Iconoclasistas, también en terrenos
sociales, expusieron una ponencia sólida e interesante. El grupo, formado por
Pablo Ares y Julieta Risler, generó reflexiones colectivas con
soluciones gráficas para establecer rupturas con significaciones hegemónicas,
usando como herramienta traductora el empleo de íconos. La búsqueda
radica en socializar conocimiento, experiencia y prácticas con el fin de crear
relatos colectivos que permitan entender el entorno que se habita. De esta
manera se puede replantear críticamente la historia, así como proponer
soluciones para mejorar la construcción del contexto mismo.
En otros terrenos, Gabriel Cámara, Alberto
Gonzáles Pozo, Alejandro Chao Barona y Abraham Cruzvillegas transitaron en
horizontes que fueron desde la conformación de comunidades utópicas
experimentales, a modelos educativos y sociales contemporáneos; así como
reflexiones en torno a la memoria, el devenir social y el imaginario colectivo
como herramientas para la percepción proyectiva del futuro. Resistencia,
comunidad, comunicación y autoorganización, fueron palabras clave en estas
reflexiones sobre el porvenir.
Finalmente Erik Velázquez expuso
una reconfortante investigación sobre el tiempo en Meso América y la
errónea idea errónea del fin del mundo. El primer ciclo terminó con revisiones
arquitectónicas en torno al futuro a cargo de Inti Guerrero, Oscar Hagerman y
Michel Rojkind.
| Torre
de Ruido
Yoel Díaz Vázquez Mapa
de América Latina
Iconoclasistas Edificio
Nestlé México
Michel Rojkind
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