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Maurizio Cattelan es un artista italiano que
reside en Nueva York conocido por sus esculturas satíricas, particularmente La
Nona Ora, exhibida en la Bienal de Venecia de 1999, la cual mostraba al Papa
Juan Pablo II siendo aplastado por un meteorito. Cattelan siempre ha
confrontado problemáticas sociales, como lo fue la transición al año 2000 en la
que el mundo temía su fin. Un sello característico siempre fue la confrontación
a través de lugares que de algún modo funcionan como una protección blindada
para los eventos desafortunados del mundo. No solo al mostrar a Wojtyła en el fin del mundo, otro gran ejemplo fue su botarga de
Picasso manejada por un mimo que transformó el Guggenheim en Disneyland y su
instalación Marble en la Kunsthaus
Bregenz que simulaba cadáveres cubiertos con mantas sobre el piso.
Cattelan comenzó su carrera en Folì, Italia fabricando
muebles de madera durante la década de los ochenta. Esto lo llevó a convivir
con diseñadores como Ettore Sottsass y después a se entrada al círculo de las
galerías, para las que creó una escultura de un avestruz con su cabeza
enterrada en la duela y pegó a un galerista en Milán a una pared con cinta
metálica, el cuál casi se asfixia. Creó también en esta época la Oblomov
Foundation y en 2009 junto con Pierpaolo Ferrari creó una editorial para la
publicación Art Issue de W Magazine y crearon la revista Toilet Paper. Ahora el
bromista por excelencia ha declarado que se retira del mundo del arte.
Para
conmemorar esta situación el Guggenheim celebró la clausura de la muestra Maurizio Cattelan: All ofreciendo un
programa multidisciplinario de siete horas de duración llamado The Last Word el sábado 21 de enero en
el Peter B Lewis Theater co-organizado por Simon Critchley, Hans Jonas, la New
School for Social Research y Nancy Spector, curadora en jefe de la Solomon R. Guggnheim
Foundation y de Maurizio Cattelan: All.
En él, más de treinta representantes de
los medios de la artes visuales, filosofía, literatura, cine, música, economía,
leyes, políticas, activismo, religión, danza, teatro, deportes y moda, entre
los que destacan Aquila Theatre, Harmony Korine y Proenza Schouler, Drew Daniel
y Matmos, Tracey Emin, Marc Etkind, Tehching Hsieh, David Lipsky, Courtney
Love, Adam McEwen, Rick Moody, Sina Najafi, George Vecsey, se reunieron para contemplar
y analizar los finales voluntarios. Maurizio
Cattelan: All reunió virtualmente
todo lo que Cattelan ha producido de 1989 a la fecha y presenta las obras en
masa, aparentemente colgadas al azar del techo de la rotunda de Frank Lloyd
Wright. Más que una culminación grandiosa de su carrera, la muestra marca el
fin de la producción de Cattelan. Durante
la inauguración de la misma Maurizio anunció su retiro del mundo del arte,
aunque realmente no conocemos el verdadero significado de esto.
Con cincuenta y
un años, Cattelan se considera un artista generado por sus necesidades excéntricas.
Creció en Padua, dónde su padre trabajaba como camionero y su madre como
personal de limpieza. A los diesiciete años abandonó la escuela para ayudar a
mantener a su familia y ahora ha brindado en el Guggenheim su fiesta de
despedida, sintiéndose cansado y con ganas de cambiar de profesión. Como una
banda siente que su música se torna
repetitiva, Cattelan abandona las artes visuales, pero ¿será este de verdad el
final, o será solo una burla del retiro que gestó la Caja Verde?
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A Perfect Day (1999)
Maurizio Cattelan
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