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Una
pregunta que comúnmente asedia hoy al mundo es si la arquitectura o el
diseño pueden ser arte. El pensamiento conservador dirá que no, sin
embargo al final, todos son solo medios de producción cultural. Ya
desde la Expo’58 en Bruselas Le Corbusier, Iannis Xenakis y Edgar
Varesè construyeron el Pabellón Phillips para crear una experiencia
sensorial dentro de él. No por nada este gran combo de creadores
encontró en la arquitectura la herramienta más útil para desempeñar su
labor. Uno de los grandes problemas del arte es el espacio, que
comúnmente debe ser manejado en dosis más o menos bien administradas.
La arquitectura piensa en función del espacio y de sus ocupantes, por
lo que separarla de sus raíces sociales es imposible; el simple hecho
de construir refleja una preocupación social. Esta preocupación fue
detectada en la UNAM cuando surgió Autogobierno en la Facultad de
Arquitectura, que aunque al final cayó, dejó bases que sirvieron para
formar arquitectos en generaciones posteriores, como lo es Mauricio
Rocha.
De
1993 a 1995, junto con Gabriel Orozco, Damián Ortega, Gabriel Kuri y
Abraham Cruzvillegas entre otros, Rocha trabajó en Temístocles 44, una
casa en Polanco destinada a ser demolida. Ahí presentó uno de sus
primeros trabajos experimentales en los que “desnudaba” los arcos de la
construcción, dejándolos vulnerables, exhibiendo su estructura. Más
allá de la estética, la arquitectura brinda modos de experimentar con
la percepción espacial y estructural de las cosas. Ejemplo de esto es
también la intervención de Rocha en la Galería de Arte Contemporáneo,
en la cual perforó los muros en el piso superior de la fachada trasera
a la frontal, para crear un dialogo arquitectónico inesperado e
inusual.
Retar
los límites y las fronteras es algo usual en la arquitectura, ejemplo
de esto es el edificio antes Celanese y después SEMARNAT construido en
1968 por Ricardo Legorreta Vilchis que se sostiene únicamente en el
elevador. La manera de administrar el espacio es algo importante ya que
no solo se construye con el edificio sino con su entorno. Así pues se
genera un ecosistema en el espacio que juega con nuestra percepción.
Esta inquietud puede ser encontrada en obras como lo son las Esquinas
improbables de Cildo Meireles o bien su instalación Through, obras que
hablan sobre los límites espaciales y su expansión. En el 68 llegó a
México no solo el edificio de Celanese sino la Torre de los Vientos del
arquitecto Uruguayo Gonzalo Fonseca para el proyecto de la ruta de la
amistad.
La
construcción se había hecho para ser habitada pero pronto se le puso un
candado. Éste fue destruido en 1996 por el arquitecto y artista Pedro
Reyes para utilizar el espacio como estudio. Pronto la Torre de los
Vientos fue invadida por otros artistas que comenzaron a intervenir el
espacio, entre éstos destacan Mauricio Rocha, Santiago Sierra y Thomas
Glassford. Junto con T44, la torre de los vientos entra en una
clasificación de edificio muy distinta a la normal. ¿Qué es lo que
ocurre cuando un edificio no es un centro cultural sino una obra en si
mismo? Si un edificio se transforma en una probeta, como lo hicieron
T44 y La Torre de los Vientos, no deja de ser arquitectura, sin embargo
ha comenzado a comportarse como arte. Por esto, no es extraño que
varios artistas como Rocha, Reyes, Meireles, Aconcci o Matta Clark
utilicen recursos arquitectónicos para expresar sus preocupaciones. O
que bien, aunque sin perder funcionalidad, utilicen la arquitectura
para expresarse.
Así
lo hizo no solo Le Corbusier sino también Mies Van der Rohe con todos
sus estudios preceptúales sobre la luz, los cuales resultaron en
teatros de sombras generados por el paso del sol sobre sus
construcciones. ¿Qué tan lejos está Meireles de las construcciones de
Lebbeus Woods y Zaha Hadid?, creadores de esquinas improbables,
creadores de espacios imposibles.
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Phillips Pavillion (1958) Le Corbusier, Iannis Xenakis & Edgar Varèse
Mercado de San Pablo Oztotepec (2004) Mauricio Rocha
Torre de los Vientos (1968)
Gonzalo Fonseca
Bronx Floors (1973)
Gordon Matta Clark
Chanel Mobile Art Pavillion (2008)
Zaha Hadid
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