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 Fall-Winter abril 2014
  Contemporary art & theory journal

Los penachos de Coachella.
Juan Cristobal Sánchez

Todos los que viven en pueblos conocidos gracias a sus festivales de música anuales sufren con cada edición de su festival, la invasión de miles de personas hambrientas de drogas alcochol y destrucción.

Para el año 2000 el censo en Coachella marcó que el 97,4% de la población eran hispánicos o Latinos de cualquier raza. Según una encuesta financiada por el estado económico de 2006, Coachella ocupa el tercer lugar más bajo de la renta personal media de cualquier ciudad de California, y una de las diez ciudades más pobres del estado. Su ubicación remota lejos de las áreas urbanas se considera como responsable de la alta tasa de pobreza.

El problema este año comenzó cuando Nylon informó que "El uniforme oficial de Coachella eran Cut-off jeans, una camista de cuello en y blanca y con  el abdomen descubrimiento, y un penacho de indio."

Coachella es en gran parte una comunidad rural, agrícola, orientada a la familia, ubicada en en el desierto de California. Es una las ciudades de más rápido crecimiento en el estado durante el siglo 20 y 21. Cuando se incorporó por primera vez en 1946, tenía 1.000 habitantes, pero para el 2010 la población ya era de 40.704 personas.

Desde hace un poco más de dos meses se ha estado presentado la tendencia hipster de portar penachos de los indios nativo americanos, y que poco a poco se ha ido expandiendo, alcanzando momentos cúspide como el de Ke$ha en American Idol. Quizás la población en Coachella no sea predominantemente nativo americana, pero eso no implica que tanto los indios norte americanos y los latinos han sido constantemente masacrados en la zona a lo largo de la historia y muestra la increíble vanalización de las culturas nativas de américa que la gente blanca disfruta con tanta pasión.

Parece que en Coachella ha dejado de importar la música para transformarse en un encuentro social en el que su público va únicamente a asegurarse de ser visto. Una horda de celebridades clase B son contratadas cada año por diversas marcas para asistir al festival llevando sus outfits. La estrella de Glee, Lea Michele supuestamente recibió $ 20,000 para rockear en Lacoste; Vanessa Hudgens $15.000 de McDonalds y Joe Jonas buscaba desesperadamente alrededor de $20.000 (?) de una marca para patrocinar su experiencia Coachella.

Adelante, toda la gente blanca y rubia de Estados Unidos puede ponerse los penachos, así el mundo olvidará que sus ancestros masacraron a los indios. La verdad es que esta moda no se puede comparar con los hippies, quienes buscaban las últimas conexiones con la naturaleza, el misticismo de los Shamanes, e ir en contra de los republicanos y la Guerra de Vietnam. El estereotipo hipster de hoy no parecen encajar en lo más mínimo con los estereotipos inconformistas actuales. Supongo que es sólo una iteración de las tendencias de la moda tribal, con un poco del deseo de ser contracultural a cualquier costo, además de ser trendy y un poco excéntrico.