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 Fall-Winter marzo 2014
  Contemporary art & theory journal

Discurso sobre el plano secuencia ó el cine como semiología de la realidad: Pier Paolo Pasolini.

Daniela Gil

Este texto de Pier Paolo Pasolini es una reflexión desde el punto de vista semiótico, es decir, desde un plano de construcción de significados, donde se discute la naturaleza narrativa y fílmica del plano secuencia en relación con la experiencia subjetiva de la realidad. El análisis parte de la secuencia del asesinato del ex presidente Kennedy en EE.UU. Planteando los distintos ángulos desde los cuales puede vivirse la experiencia del observador, ya sea desde el asesino, algún espectador o el mismo Kennedy. Pasolini plantea nuestra experiencia en el mundo como un plano secuencia infinito, en el cual nuestros sentidos experimentan la realidad desde una posición subjetiva que registra ciertos acontecimientos. En otras palabras, el plano secuencia es la reproducción del presente, una abstracción realista de nuestra forma de percibir el mundo. Es el punto de vista observado desde un solo ángulo; para Pasolini, es el máximo límite realista de toda técnica visual. Nosotros vivimos cotidianamente en un plano secuencia que termina al momento en que cerramos los ojos.

El plano secuencia más largo que existe lo realizó Alfred Hitchcock en “La Soga”. Éste dura desde los títulos de crédito iniciales, hasta los rótulos finales, en total 80 minutos. Al ver esta película uno puede llegar a sentirse camarógrafo, ya que genera la sensación de estar siempre frente a la historia, siguiendo los acontecimientos desde un solo punto. Nunca caemos en cuenta de qué es lo que perciben los personajes al interior de la toma, seguimos el plano desde nuestra posición de observadores.

Pasolini asume el plano secuencia como un estado puro, es decir, una experiencia audiovisual realizada a partir un fragmento de la infinita sucesión de cosas que podrían reproducirse para retratar la realidad, un fragmento que se desprende desde la percepción de un único observador. Este estado de percepción pura y subjetiva, narra una experiencia monótona en la cual no solo están presentes los acontecimientos que llaman la atención del observador, sino que también se incluye una sucesión de elementos y momentos irrelevantes que igualmente constituyen la experiencia cotidiana; es allí donde la existencia vital se hace evidente y la problemática del ser adquiere un estatus y resonancia fundamental, ya que este tipo de representación pone de manifiesto la irrelevancia y simplicidad de nuestra experiencia en el mundo. Además, esto se relaciona estrechamente con la tendencia naturalista en la cual es enmarcado el plano secuencia según Pasolini: naturalista, sin embargo inverosímil. No es la situación en sí, son las elecciones del observador, frente a ciertos aspectos de dicha situación, ubicado desde un único punto que transita en un espacio. Aquí se pone en evidencia lo subjetivo, lo irrelevante, lo que solo es veraz para uno mismo. Con ello se eliminan todas las verdades, nadie puede describir el mundo o la percepción del mundo de algún tercero, si no es hablando desde uno propio. Las críticas y disgustos que surjan con respecto a esta forma de hacer y entender tanto la vida como el arte, se deben a una falta de apetito por asumir la problemática del ser desde su verdadero significado. Un narrador subjetivo que describe su experiencia dentro de un tejido múltiple.













Pier Paolo Pasolini, I racconti di Canterbury (The Canterbury Tales),
1972, 35 mm, color, sonido, 123 minutos. Foto: The Kobal Collection.



Pier Paolo Pasolini Il fiore delle mille e una notte (The Flower of the One Thousand and One Nights), 1974, 35mm, color, sonido, 125 minutos.