Abraham Mascorro
a.k.a. Manu Printster







Printster se ha forjado una identidad como artista que empieza con su nombre. Es una identidad caracterizada por su energía, por su amplia producción, y por su absoluta dedicación a la gráfica.  Su obra tiene de temática central los íconos de la música y todo lo pertinente a él mismo, particularmente en  la etapa de su infancia.  Así resulta que se hace un icono más de su propio elenco, mientras los músicos que retrata, en el fondo, son otra manifestación de su infancia: los favoritos de su padre que Abraham solía escuchar de chico.

Trabaja variaciones con técnicas como el transfer, grabado en relieve y la experimentación continua. De su trabajo reciente, el proyecto Scriptūra, actualmente apoyado por el programa Jóvenes Creadores del FONCA en la emisión 2011-2012. En él destaca una serie de obras, abstractas a primera vista, pero que son en realidad códigos QR. Las obras son imágenes encriptadas de frases claves para él.

Hay imágenes que desencadenan otras imágenes, las de la memoria.  Todas forman parte de la intricada estructura que día tras día va construyendo. Su obra gráfica tiene que ver directamente con su vida, un gusto desmedido por la cultura pop y su existencia como parte de la generación Post -TLC.

 

Su interés radica en el poder de la imagen, siendo un melómano incorregible, la música es en el mayor de los casos el punto de partida de todo. Buscando en la memoria personal y colectiva, estableciendo conexiones y reflexiones, la obra de Printster genera imágenes que se integran en el imaginario colectivo.

Para Prinster las posibilidades de reproductibilidad del grabado y la instantaneidad del linóleo, representan el aspecto más importante de su producción. Por esta razón, el enfoque de su trabajo apunta al imprimir como acto reflexivo y mantrico. La obra de Abraham Mascorro apunta a nuevas posibilidades en la gráfica tradicional.